EFE, Tiflis
Entre 10.000 y 15.000 de personas se congregaron ayer nuevamente frente a la sede del Parlamento, después de que la noche del sábado un grupo de unas 50 personas amenazara y destrozara con palos parte del equipo de los manifestantes, que exigen la dimisión del presidente georgiano, Mijaíl Saakashvili.
La ex presidenta del Parlamento georgiano y actual líder de la oposición, Ninó Burdzhanadze, declaró que el ataque, del que culpa a las autoridades, es una muestra del miedo que tiene el presidente.
"Es una confirmación del pánico que siente Saakashvili. Está alarmado porque sabe que le ha llegado su fin", dijo Burdzhanadze en declaraciones a Efe.
Según la líder opositora el presidente "se irá gracias a la firme voluntad de la sociedad".
"Yo estaba del lado de Saakashvili hasta que quedé definitivamente convencida de su incompetencia. Ahora estaré hasta el final con el pueblo", afirmó.
Por otra parte, señaló que entre los alborotadores había agentes de la policía. "Reconocimos a varios agentes del Ministerio del Interior e indudablemente diremos sus nombres", dijo durante la manifestación de ayer, al tiempo que solicitó a los representantes de la Unión Europea que estudien todos los detalles del ataque del sábado.
Subrayó que tras lo acontecido "está más que claro que con Sakashvili no se puede mantener un diálogo" y señaló que "la exigencia de que dimita continúa vigente".
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