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EFE, Roma
Los casi 40.000 evacuados del terremoto que ha sacudido la región de los Abruzos festejaron la Pascua en las 32 "tendopolis" -campamentos de tiendas de campaña- levantadas en L'Aquila, acompañados por el presidente del Gobierno, Silvio Berlusconi, mientras la tierra volvió a temblar ayer varias veces.
En medio del frío reinante, la falta de sus enseres y la tristeza por haber perdido sus casas y sus cosas queridas, los evacuados celebraron la Pascua, una de las fiestas más arraigadas entre los italianos.
Todo el país se ha volcado con ellos y el presidente Berlusconi asistió a la Misa que ofició el arzobispo de L'Aquila, Giuseppe Molinari, en una explanada del cuartel de la Guardia de Finanzas, y después almorzó con los damnificados en una tienda de campaña.
El arzobispo Molinari, a quien el Papa ha enviado una cantidad de dinero no especificada para ayudar a los damnificados, pidió a Berlusconi que mantenga los compromisos adquiridos. El primer ministro aseguró que sacará a las personas de las tiendas de campaña lo más pronto posible.
"Acabada la emergencia de estos días, sacaremos a las personas de las tiendas y les aseguraremos unas condiciones de habitabilidad. Después comenzaremos la reconstrucción", dijo Berlusconi, que aseguró que no se cometerán errores del pasado y se respetará la normativa contra terremotos.
El Gobierno estudia nuevas medidas en favor de los afectados, entre ellas el que los italianos puedan destinar el 0,5 % de su declaración de hacienda para ayudar a los "terremotati", como son llamados los evacuados. También estudia otras medidas fiscales.
Benedicto XVI también tuvo ayer palabras de apoyo para los afectados y animó a los italianos, "todos juntos", a la reconstrucción.
El Papa envió numerosos Huevos de Pascua, el típico dulce de estas fechas, para los niños.
Ayer, en aras de esa normalidad que todos anhelan, los damnificados comieron cordero y otras viandas típicas de la Pascua.
294 víctimas
Ayer, cuando ya no se excavaba buscando víctimas, falleció una de las 150 personas que resultaron heridas graves, un hombre de 59 años, con lo que asciende a 294 el número de muertos por el terremoto que el 6 de abril asoló la región.
El hombre falleció en un hospital de la cercana Teramo, el mismo en el que se debate entre la vida y la muerte Eleonora Calesini, sacada de entre los cascotes el pasado miércoles, 42 horas después de quedar sepultada. También ayer fueron enterradas seis personas, fallecidas estos últimos días.
Una vez que todo parece indicar que no hay más muertos bajo los escombros, ya se ha comenzado a investigar, por orden de la Fiscalía de L'Aquila, a qué se han debido tantos derrumbes y si ello fue causado por una mala construcción, en la que no se respetó la normativa antisísmica. Los primeros controles se han efectuado ya en la Casa del Estudiante -una residencia de estudiantes, donde fallecieron ocho jóvenes- y el Hospital de San Salvador.
Según publicaba ayer el diario Corriere della Sera las sospechas sobre anomalías en las construcciones se han hecho realidad y los peritos nombrados por el fiscal han descubierto que los pilares fueron fabricados con una cantidad de hierro menor a la que obliga la normativa y por lo que no resistieron el temblor de 5,8 grados Richter de la madrugada del día 6.
Según los peritos, si las reglas antisísmicas hubieran sido respetadas, el número de edificios derrumbados hubiera sido menor, así como el de fallecidos.
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