EFE, La Paz
El Gobierno de Evo Morales y los opositores cedieron ayer en su confrontación y dieron pasos para solucionar la crisis causada por la falta de acuerdo sobre una ley que debe guiar los comicios generales bolivianos de fin de año.
El gobernante izquierdista cumplió hoy su cuarto día de huelga de hambre en el Palacio de Gobierno para exigir que la oposición dé curso a esa normativa que garantizará los comicios del 6 de diciembre próximo.
La huelga de Morales ha sido secundada hasta hoy por 2.000 personas en todo el país, según cifras del Gobierno.
Evo Morales ofreció ayer, en concreto, financiar la elaboración de un nuevo padrón de votantes (casi 4 millones de personas) para allanar una solución al conflicto provocado por la desconfianza opositora sobre ese registro al que le atribuyen irregularidades.
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