EN LA VIDA hay tres opciones: huir, ser espectador o comprometerse. Eligió la tercera opción. Nacido en Santa Cruz de Tenerife (11/10/1936), novelista, periodista e inventor, es uno de los escritores en idioma castellano con mayor éxito mundial en el difícil universo de las narraciones fundamentadas sobre vidas y sucesos humanos inventados, aunque en su caso siempre encuadrados en bases ciertas y profundas de realidad histórica y científica. Textos que perfectamente podían o pueden ser ciertos o muy parecidos a verdades que efectivamente sucedieron. Muy posibles, muy viables. Porque la vida y entornos de las personas anónimas que se recogen, en estas y otras novelas llamadas de ficción, son las aportaciones del autor. No son escritos de aventuras, no son creaciones de ficción, son nivelados de relleno y hay que decir que una buena parte de la historia aceptada está superpuesta de ellas. Sin ir más lejos la vida de Jesucristo, la de Arturo, la de Merlín, la del Cid Campeador...
Recuerdo chuparme en pocos días novelas suyas de reconocida tirada internacional, estampadas en trabajos como "Tuareg", en el que sin duda D. Alberto me transportó al desierto inmenso y a las caudalosas gotitas de singularidades agónicas vividas por las personas competitivas de carne y hueso recogidas en sus repartos. Antes había leído una saga entera de una familia de Lanzarote. Sed me entraba cada vez que sorbía o dejaba de sorber sus libros fáciles, en los que todo se precipitaba en cadenas continuas de acontecimientos. El éxito le llegó con su 15ª o 16ª novela, "Ébano" en la que aborda el tema del tráfico de esclavos. De este libro se hizo una película al año de publicación; sería la primera de más de quince filmaciones sobre sus campanadas a escala global. Después vino "Manaos" "Anaconda"?
Su madre es una de las pocas personas del mundo nacida en la Isla de Lobos y su padre un socialista republicano que cuando él aún no había cumplido el año de vida fue exiliado por motivos políticos al África española. Allí pasó su infancia,
A sus dieciséis primaveras saharianas, regresó a Tenerife para estudiar. Ejerció como profesor de submarinismo y buceo, en el buque-escuela "Cruz del Sur", con Jacques Cousteau, con el que estuvo dos años empapándose de filosofía y saber. Este personaje marcó un parámetro claro de su vida, la aventura.
En 1959 obtuvo el diploma por la Escuela Oficial de Periodismo y trabajó como corresponsal de guerra para La Vanguardia. Más tarde hizo el programa de TVE "A toda Plana" con Miguel de la Cuadra Salcedo. Cubrió como corresponsal guerras y revoluciones como las de Bolivia, Chad, Congo, Guatemala, Guinea, República Dominicana y otras.
La semana pasada tuve el placer de verlo y oírlo por televisión en un programa en el que varios afamados periodistas lo diseccionaban con sus preguntas, porque lo más importante está aún sin contar.
El hombre inventó un sistema denominado "Osmosis Inversa" que puede solventar una parte de los problemas de la carencia de agua de consumo y de paso aportar energía a los circuitos de distribución. Se trata de un montaje para potabilizar agua de mar por presión, que genera a la vez corriente eléctrica en horas de necesidad. Consiste en elevar el agua hasta un mínimo de 600 metros, lo que genera presión suficiente para el funcionamiento de la desaladora, produciéndose a su vez la potabilización del agua. Hay que tener en cuenta que su proyecto plantea utilizar la energía eléctrica en la tarifa nocturna para elevar el agua con energía que no se consume y que es producida de forma incesante en las centrales nucleares y térmicas; lo que abarata mucho el consumo del sistema, ya que usa energía desperdiciada, tal y como el autor expresa amargamente en uno de los artículos expuestos en su página web.
La perplejidad de los periodistas que lo entrevistaban y mía es que su proyecto después de alrededor de quince años de estudios no ha sido aun llevado a la práctica y eso que por ejemplo el Gobierno socialista gastó varios millones en estudios finales. Cuenta con el visto bueno de importantes y prestigiosos centros técnicos de ingeniería y todo hace suponer que su fórmula es viable.
La sorpresa es comprobar que está siendo rechazado no por las dificultades técnicas o económicas, sino por los intereses puros y duros de las compañías eléctricas.
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