Menos de un año después de la toma de posesión del Gobierno salido de las elecciones de 2008, y amparado en la penumbra informativa que proporciona la Semana Santa, José Luis Rodríguez Zapatero ha considerado conveniente hacer algunos cambios en su Gabinete. Cuando ocurre algo así, en la jerga de los politólogos a eso se le llama crisis, pero desde hace unos años los observadores progubernamentales (del Gobierno que sea) usan otro término, el de remodelación, si los cambios no son muchos, en la creencia de que así se quitan aristas a la imagen de unos relevos que pueden transmitir la sensación de que la elección anterior del presidente fue un error.
En este caso los cambios son bastantes, y llevan aparejadas además importantes variaciones en la estructura de las competencias asignadas a cada Departamento, de suerte que no estamos ante una remodelación, sino ante una verdadera crisis: salen cinco ministros, entran otros cinco, hay un cambio de titularidad en un ministro que continúa, se modifican las competencias de un Ministerio y de la propia Presidencia, y se crea una Vicepresidencia nueva.
El nuevo equipo
En síntesis telegráfica, lo ocurrido ha sido esto:
1. El presidente sigue siendo Rodríguez Zapatero, que ha resuelto asumir las competencias directas en materia de deporte, hasta ahora dependiente de Educación. Podría haber asignado esta materia al Ministerio de la Presidencia, cuya titular es la vicepresidente Fernández de la Vega, pero no ha sido así por alguna razón, que a primera vista no puede ser más que el ansia presidencial de hacerse la foto con los deportistas triunfadores y colgarse políticamente sus medallas.
2. La vicepresidente primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, ve disminuido su protagonismo al compartir el rango con un tercer vicepresidente, pero acrece sus poderes concretos al hacerse cargo de todo lo relativo a la Función Pública como ministra de la Presidencia; estas materias dependían hasta ahora de Administraciones Públicas.
3. Elena Salgado es la nueva vicepresidente segunda, y titular de Economía y Hacienda. Salgado, ingeniera industrial y economista, había desaparecido como alguien relevante en su cartera de Administraciones Públicas, después de una primera Legislatura tormentosa como ministra de Sanidad y Consumo, en la que destacó como dotada de una capacidad despótica y arbitrista que daba miedo. Ahora sucede a Solbes y con mucha probabilidad sus modos habrán de ser muy diferentes. Acaso previendo lo que viene, el secretario de Estado de Economía, David Vegara, ya ha dimitido antes de que nadie le diga nada sobre si continúa o no.
4. Aparece una tercera Vicepresidencia, la llamada de Cooperación Territorial, cuyo titular es Manuel Chaves, que es además ministro de Administraciones Públicas. Probablemente este nombramiento es el que más incógnitas plantea, pues Chaves, que ha ido a la rueda de las ocurrencias de nacionalistas catalanes y vascos como presidente de la Junta de Andalucía, ahora se supone que tendrá que templar gaitas entre todas las Comunidades autónomas, procurando desempeñar la imposible tarea de tener a todos descontentos mientras aparenta hacerles un favor detrás de otro.
5. Las dos grandes áreas de servicios sociales transferidas a las Comunidades autónomas, Sanidad y Educación, han cambiado de titular. Para la primera ha sido designada Trinidad Jiménez, de cuya competencia o afinidad con la materia que se le confía no había hasta ahora ninguna noticia. Probablemente la clave de este cambio no está tanto en la persona de la nueva ministra, sino en la conveniencia de destituir a un Bernat Soria a quien sólo parecían interesar las células de los embriones sacrificados para investigar con ellos. En cuanto a Educación, lo más importante no es el cambio de Cabrera por Gabilondo, sino la corrección del error que se cometió trasladando la competencia en materia de Universidades a Innovación y Tecnología, que ahora vuelven a Educación.
6. José "Pepiño" Blanco, hasta ahora vicesecretario general del PSOE, ha sido nombrado titular de Fomento en sustitución de Magdalena "Maleni" Álvarez. Ha sido muy destacado este nombramiento, y seguramente con razón, porque da pie a pensar que la crisis de Gobierno es, en realidad, también una crisis en la organización del PSOE, cuya cúpula está entera en el Gobierno, y queda vigilando la tienda sólo Leire Pajín, secretaria de Organización.
7. Cambio también en Cultura. Al discutidor César Antonio Molina le sucede la entusiasta Ángeles González-Sinde, garantía de que los favores dinerario que hay que hacer a los amigos, se harán. Poco imaginaba la avispada activista de las subvenciones el rédito que le proporcionaría pasar como inventora del gesto de la ceja en la última campaña electoral, que tanto divirtió a los titiriteros comprados.
7. Lo demás, que es poco y de entidad menor (con la sola excepción del prescindible Ministerio de Igualdad, cuya ruidosa titular ha dado ya numerosas muestras de su sectarismo, y además jugando con la vida y la muerte de seres humanos), sigue como estaba. Rodríguez no se ha molestado siquiera en hacer el gesto de suprimir el Ministerio de la Vivienda, aunque sólo fuera para aparentar austeridad.
Posdata
La pregunta, ahora, es cuánto gas va a tener este Gobierno para dar la impresión de que hace algo en este contexto de crisis económica y financiera. De momento, el presidente ordenó a sus ministros que no se tomasen vacaciones, pero al menos tres ya fueron sorprendidos en la playa o haciendo viajes sin justificación de trabajo. Es cierto que, en cuanto fueron descubiertos por los medios, alguno, como Chaves, corrió de nuevo a Madrid a reunirse con todos los que encontraba. Pero esto es sólo el principio.
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