EL ARCHIPIÉLAGO canario debe, en primer lugar, obtener la condición de Estado soberano para que pueda ser considerado un territorio unido; pues, de momento, las Islas Canarias están rodeadas de aguas internacionales y dentro de la Zona Económica Exclusiva de Marruecos. Esta situación no sólo hace muy vulnerable nuestra fraccionada nación, sino que no podemos planificar su territorio debidamente al no existir continuidad de superficie a partir de las doce millas marinas que le corresponden a cada territorio insular. El resto de la superficie marítima pertenece a Marruecos, igual que el espacio aéreo. Es decir, cada vez que viajamos entre islas, tanto en barco como en avión, lo hacemos por territorio de Marruecos. Esta peligrosa situación la oculta el Gobierno español y la consiente el llamado Gobierno canario. Ambos saben que, de acuerdo con el Derecho Marítimo, en Canarias no se pueden establecer fronteras sin que este Archipiélago se convierta en un Estado reconocido por la ONU. No obstante, a fin de poder seguir explotando esta finca, no les importa que el Gobierno marroquí reclame un día las Islas Canarias y desaparezcamos como pueblo.
En lo que a superficie terrestre se refiere, ésta la debemos planificar responsablemente, de manera racional, pensando en el presente y en el futuro. Cada una de las Islas debe ser planificada en función de sus propias características y necesidades, aunque manteniendo el criterio de unidad territorial, de manera que si en unas hay más espacios protegidos que en otras, esto no signifique perjuicio alguno para una isla determinada; pues la planificación y ordenación territorial en su conjunto será algo que nos beneficie a todos los canarios. Por ello es importante que esto sea una labor conjunta, de cada uno de los gobiernos insulares y del Estado canario. De esta manera, las inversiones y desarrollo en cada isla se pueden llevar a cabo con la única finalidad de progreso y bienestar social, garantizado solidariamente por el Gobierno de la República Canaria. Pero la planificación de nuestro territorio tiene necesariamente que contemplar las necesidades del mundo rural; no se puede continuar urbanizando tierras fértiles, pero sí se debe dar facilidades a nuestros campesinos para que sus hijos o nietos puedan construir viviendas individuales en sus respectivas fincas.
Canarias, afectada por una sobrepoblación considerable, debe desarrollarse después de planificar todo su espacio geográfico, al tiempo que se evite el aumento demográfico. El enorme aumento poblacional que hemos sufrido en los últimos quince años, medio millón de habitantes foráneos, ha dejado cortas las estructuras existentes, principalmente las vías de circulación de tráfico rodado. Una invasión a la que el Gobierno español no ha querido poner freno, pese a haber tenido mecanismos legales para ello, pues parece que forma parte de su política colonizadora como medida de control tendente a dejar a los canarios en minoría. El Gobierno del futuro Estado canario deberá llevar a cabo todas aquellas infraestructuras necesarias para el desarrollo y bienestar de los isleños, pero teniendo en cuenta que el escaso territorio que poseemos debemos aprovecharlo adecuadamente, especialmente el cultivable. Esto implica que las carreteras y autopistas que en estos momentos necesitamos no pueden ser ampliables indefinidamente. No podemos estar constantemente construyendo vías, puertos y aeropuertos.
El auge de la construcción en zonas turísticas no sólo ha degradado buena parte del medio natural, sino que ha propiciado el desorden en nuestra sociedad; ha dado lugar al exceso de población, al aumento del consumo de drogas y a la destrucción y desamparo de muchas miles de familias, además de contribuir a la grave situación económica actual. Ya se ha hecho demasiado daño, por lo que el Gobierno del futuro Estado soberano canario tendrá que poner remedio cuando tome control de la situación. En consecuencia, es muy importante corregir el caos urbanístico y recuperar nuestros degradados paisajes, planificando todo el territorio canario, como base de un proyecto económico sustentado en las riquezas naturales. Esto, a su vez, reforzará el sector primario y el del turismo. Planificación que se completará en el medio millón de kilómetros cuadrados de mar que rodea a Canarias, cuyos recursos pesqueros y fósiles reforzarán sustancialmente nuestra economía, previa delimitación de fronteras.
* Presidente del Movimiento Patriótico Canario
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