Durante las últimas horas de la tarde del Miércoles Santo, son centenares de personas las que se acercan a las calles más céntricas de La Laguna para ver pasar la procesión del Señor de la Cañita. Se trata de una de las imágenes más veneradas por los laguneros debido al realismo de sus proporciones y al sentimiento de dolor, resignación y ternura que transmite. Se trata de una obra artística de Ezequiel de León, realizada en 1965, y fiel réplica de la desaparecida durante el pavoroso incendio que dejó en ruinas la Iglesia de San Agustín. Los expertos destacan el simbolismo y perfección de su policromía "que realzan los elementos fisiológicos para darle más naturalidad a la pieza". Siempre acompañado de la Hermandad de La Sangre, procesiona junto a las imágenes de "La Verónica y la Santa Faz" -procedente de la Parroquia de San Benito- y "Nuestro Padre Jesús Nazareno" y "Nuestra Señora de la Soledad", que salen de La Concepción.