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EL DÍA, S/C de Tenerife
Con motivo de la Misa Crismal, celebrada ayer por la mañana en la iglesia de La Concepción de La Laguna (actual sede catedralicia), el obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, consagró el Santo Crisma que es materia de los sacramentos del bautismo, la confirmación y la ordenación sacerdotal y bendijo los óleos de los catecúmenos y de los enfermos para toda la Diócesis Nivariense. Tanto el Crisma como los óleos son ahora enviados a las más de 300 parroquias de la Diócesis para poder administrar los sacramentos respectivos.
Junto a Álvarez, concelebró la ceremonia el obispo emérito, Felipe Fernández, y más de un centenar de sacerdotes.
El prelado nivariense puso el acento, en su homilía, en los sacerdotes y su servicio a los más pobres. Las palabras del obispo estuvieron cargadas de esperanza ya que según indicó, "en estos tiempos difíciles en los que hay tantas familias que están sufriendo y el número de personas empobrecidas no hace sino aumentar, "Jesucristo sigue saliendo al encuentro de los que sufren de cualquier modo y a ellos hemos de acercarnos para aliviar su situación".
El obispo indicó que los niveles de pobreza que rodean a nuestra sociedad tienden a aumentar y, por eso, es prioritario que todos los cristianos se solidaricen con el sufrimiento ajeno, contando siempre con la fuerza del Espíritu Santo.
"Junto a esta realidad dolorosa que no podemos ignorar -indicó el Prelado-, existe otra realidad que es el amor de Dios."
En este sentido, Álvarez añadió que "los males existentes en la actualidad nos pueden agobiar hasta tal punto que nos vemos desbordados, sin embargo, para Dios no hay nada imposible", y enfatizó que "si ni siquiera en época de mayor bienestar hemos podido rebajar los niveles de empobrecimiento, ahora se nos pide un mayor esfuerzo y solidaridad".
Por otro lado, monseñor Álvarez se dirigió a los presbíteros para recordarles que "están llamados a la caridad, que consiste en el servicio efectivo a los demás".
El obispo lanzó una pregunta a todos los congregados en la Sede Catedralicia, pero especialmente enfocada a la labor de los sacerdotes: "¿Servimos o buscamos ser servidos?" - se interrogó. Al respecto, Álvarez hizo hincapié en que "para servir a Dios no hay que buscarse a sí mismo, sino expropiarse de todo y tener una opción preferencial con los pobres".
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