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EL DÍA, Buenavista
El alcalde de Buenavista, Víctor Lorenzo, confirmó ayer a EL DÍA que la polémica reforma de la plaza de Masca, a la que se oponen los vecinos del célebre caserío, no se ejecutará como está previsto e, incluso, queda aplazada o suspendida sin plazo si jamás se logra un acuerdo con los residentes. Por el contrario, el mandatario local subraya que analizará el resto de reivindicaciones de los residentes, expresadas en una reciente carta que le remitieron y en la que, entre otras cuestiones, exigen servicios médicos por considerar que el argumento de que no cumplen con el ratio poblacional queda disipado por circunstancias como que se trata del segundo lugar de mayor afluencia de turistas de la Isla, lo que aumenta la necesidad de prestaciones básicas.
Lorenzo no sólo deja clara la renuncia de su gobierno a las obras previstas para la plaza, sino que resalta que, "de hecho, ni siquiera cuentan con presupuesto", lo que contrasta con lo expuesto en la reciente rueda de prensa previa a la constitución del comité técnico del Plan Teno 2015, proyecto en el que se había incluido esta actuación. Ese día, el consejero insular de Economía, Carlos Alonso, señaló que tendrían en cuenta la postura vecinal en cada una de las iniciativas que formaban parte del plan, pero en ningún momento se anunció la renuncia a la reforma de la plaza de Masca.
Los 83 vecinos del caserío, por el contrario, llevan meses dejando claro en asambleas, declaraciones y cartas remitidas al Cabildo, ayuntamiento y Parque de Teno su oposición a una reforma que consideran desacertada e innecesaria por cuestiones como el mercadillo pero, sobre todo, porque creen que la inversión prevista bien podría destinarse a otras demandas que creen mucho más perentorias.
Entre éstas, destacan las prestaciones sanitarias, así como una vía peatonal entre los caseríos para minimizar los riesgos de atropello en la carretera, que se habiliten marquesinas en las paradas de Titsa, se coloquen pasos de peatones y se arregle el peatonal. También exigen rotondas en los accesos a los caseríos, un helipuerto, el soterramiento de cables, depuradoras de aguas residuales, acceso a telecomunicaciones y más tecnologías (banda ancha de internet, TV por satélite y digital...), un parque infantil, equipamiento de la sede vecinal y un pequeño mercado del agricultor. Asimismo, censuran que aún no se haya abierto el centro de visitantes y recalcan que sus accesos no están habilitados para discapacitados, aparte de rechazar la posibilidad de cobrar por bajar al barranco, aunque sí defienden que se cobre por traslados y servicios en la playa o por facilitar ropa adecuada.
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