EFE, Moscú
El presidente y líder comunista moldavo, Vladimir Voronin, acusó a la oposición de intentar cometer un golpe de Estado al organizar los violentos desórdenes masivos que se registraron ayer en la capital del país, Chisinau.
En un mensaje televisivo a la nación Voronin llamó "fascistas" a los manifestantes que se enfrentaron a la Policía y saquearon la sede del Parlamento y la residencia presidencial, y aseguró que las autoridades "defenderán con dureza la soberanía del Estado moldavo".
Los líderes de los tres partidos opositores que rechazan la victoria comunista en las elecciones parlamentarias del pasado domingo han puesto en marcha "un golpe anticonstitucional en la república", manifestó Voronin.
Agregó que la oposición, al rechazar los resultados preliminares de los comicios, cuya limpieza fue confirmada por los observadores internacionales, "ha emprendido el camino de la usurpación del poder", según la agencia rusa RIA-Nóvosti.
El presidente afirmó que "los instrumentos democráticos no sirven en una situación del golpe de Estado" y que "las autoridades defenderán el país y la elección democrática de su pueblo de los participantes en los pogromos".
Decenas de personas resultaron heridas ayer en Chisinau en los choques entre la Policía y los manifestantes, que denunciaban fraude en los comicios, oficialmente ganados por el gobernante Partido de los Comunistas, y exigían la reunificación de Moldavia con Rumanía.
Miles de manifestantes, en su mayoría jóvenes, tomaron por asalto y saquearon la sede del Parlamento y la residencia presidencial, pese a que la policía empleó contra ellos carros lanza-agua y gases lacrimógenos.
La televisión moldava informó también de la muerte de una muchacha, al perecer asfixiada con humo durante el incendio desatado en el Parlamento.
Moldavia, que tiene 4,1 millones de habitantes, mientras otros 600.000 se ganan la vida en otros países, formó parte de Rumanía hasta 1940, fue ocupada por la URSS en la Segunda Guerra Mundial y recuperó la independencia tras la caída del imperio comunista en 1991. El caos económico y la extrema pobreza -Moldavia es considerada por el Banco Mundial el Estado más pobre de Europa- hicieron que los moldavos votaran en 2001 a los comunistas, que retornaron así al poder con la promesa de conducir al país a la UE.
"Abajo el comunismo", "Antes muerto, que comunista", "Queremos estar en Europa", "Somos rumanos" eran algunos de los lemas que corearon los manifestantes en Chisinau.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD