HABLÁBAMOS en nuestro editorial de ayer de la servidumbre al poder central de los parlamentarios canarios. Tanto en el Congreso de los Diputados como en el Senado, y tanto del PP como del PSOE. Todos ellos son sumisos a Zapatero, a Madrid y al colonialismo, al igual que CC. Ayer nos preguntábamos qué hacen los que están allá. Hoy nos cuestionamos qué han hecho y qué hacen los que quedan aquí. ¿Cómo son capaces de perjudicar tanto al propio Archipiélago que les vio nacer? ¿Cómo no se han levantado en armas -metafóricamente hablando, pues predicamos el pacifismo- para reivindicar la soberanía, la libertad y el orgullo de ser canarios en lugar de españoles bastardos? ¿Qué es eso de ser ultraperiféricos.
Entre los ejemplos de la nulidad de nuestros representantes políticos tenemos al socialista Meneses Roque. No afirmamos que haya votado a favor del puerto de Granadilla, pero sí recordamos que en su día manifestó a nuestro periódico que era favorable a apoyar la construcción de dicha infraestructura. Puede que su negativa se refiriese al macro puerto previsto entonces, pero con un proyecto más acorde a las necesidades sí estaba conforme. Y además es lógico, pues como presidente de la Autoridad Portuaria debía defender los puertos de la Isla. El que después de cesar en el cargo por motivos políticos se haya opuesto, también entra dentro de la lógica partidista.
El caso es que tanto los parlamentarios canarios en Madrid, como los que sientan sus posaderas en la Cámara legislativa canaria, sólo saben divertirse y atacar la libertad de expresión. Reprueban la labor de un periódico como si fueran comunistas de Lenin o Stalin -que los hay dentro; al menos uno, o más de uno-, o nazis de Hitler. No olvidamos al socialista que quiso que se reprobara sólo a EL DÍA, pese a que siempre tuvo y tiene abiertas las puertas de nuestra Casa. Las vergüenzas cometidas por los miembros del Parlamento son múltiples. Ahí tenemos el intento de la final de murgas, los desahucios, los histerismos y ahora el machismo. ¿Qué beneficio le reporta al pueblo estas machangadas, que si machistas, que si maricas? ¿No es para echarlos a latigazos de una vez?
La única solución es la soberanía, si antes no nos anexiona Marruecos legalmente o por la fuerza. A ver quién se lo impide. Marruecos cuenta, además, con el apoyo del amigo norteamericano. Insistimos: no nos queda más remedio que ser soberanos sin pérdida de tiempo. Se lo decimos a usted, don Paulino: debemos plantarnos cuanto antes en Madrid, Bruselas y Nueva York para pedir la soberanía de un pueblo que no necesita autodeterminación porque fue invadido. El guanche era un pueblo con miles de habitantes que fueron masacrados y esclavizados. Constituirse en país libre es la única salida que le queda a Canarias. Tinerfeños, canariones, canarios de las restantes islas: la independencia es la única salida. Si no somos libres antes de que concluya el año 2010, lloraremos lágrimas de sangre. Lo repetimos, debemos levantarnos en armas -metafóricamente, insistimos- para ser libres, sin necesidad de referendos porque sobra consultar lo obvio: Canarias era una tierra libre antes de la conquista, y libre debe volver a serlo.
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