LO MISMO que existen periodistas que son unos ilustres troncos -y me curo en salud-, también en la profesión médica nos encontramos con muy destacados rebenques, tal los que, al intervenir, directa o indirectamente, en un parto, separaron a dos gemelas en una incubadora donde las habían depositado, entregando las criaturas a sendas madres, como si las señoras hubieran parido cada una una gemela. Eso no ocurrió en Tenerife, donde yo no conozco a ningún galeno capaz de incurrir en semejante confusión, sino en Las Palmas, aunque la información del caso que han publicado este periódico y TVE, no ha dado a conocer el establecimiento sanitario donde ocurrió el extraño percance, sino simplemente en "un antiguo hospital". Probablemente, aunque no lo aseguro, pudo ser en el hospital Materno Infantil del que tanto presumen los canariones. Las niñas nacieron en 1973 y el caso no salió a la luz pública hasta el año pasado. O sea 34 años después cuando las gemelas, que se volvieron a encontrar y se reconocieron como tales en 2001, ya con 28 años de edad. La dependienta de un comercio de Las Palmas, extrañada por el extraordinario parecido de las muchachas, propició el encuentro en que se conocieron como tales.
Lo de la intervención de la Justicia acaba de ocurrir en estos días. El Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 3 de Las Palmas ha fijado en un total de 900.000 euros las indemnizaciones a pagar por el Servicio Canario de Salud a las cuatro afectadas por el caso. Cobran las dos gemelas, la madre de las mismas, quien convivía con una de ellas y una cuarta mujer, que parece ser la "madre" que no era y a la que le entregaron la criatura al nacer. Esta cuarta persona, o sea, la falsa madre, producto de la confusión, será la que más sufra cuando le quiten a quien durante casi cuatro décadas ha considerado su hija y, como tal, ha volcado en ella su cariño de madre, en especial cuando esta muchacha sufrió una grave enfermedad. La otra madre, la biológica o verdadera, quedará contenta al recuperar a la hija perdida. ¿Pero quién consolará en su sufrimiento por la hija perdida a quien no era su madre y la tomaron como tal por equivocación del personal sanitario? Y como el Servicio Canario de Salud recurrirá la sentencia, no se sabe en qué quedará la cosa.
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