Tenerife

EDITORIAL

Una hora menos en Canarias

5/abr/09 01:21
Edición impresa .

INCLUSIVE EL HUSO horario en el que está el Archipiélago canario indica que las Islas no se encuentran en España y que, en consecuencia, sus habitantes no son españoles. "Una hora menos en Canarias", dice la propia radio oficial (Radio Nacional de España) cuando inicia sus informativos. La inmensa lejanía justifica esa hora menos. Por lo demás, en la Península nunca han considerado españoles a los canarios. Cuando llegamos desde las Islas y nos oyen hablar, nos preguntan si somos sudamericanos. Nos miran como miran a la Niña de la política pura; como un objeto curioso y exótico, como indígenas de una colonia llamada Canarias. La última que le queda a la abusadora Metrópoli española. Una tierra arrebatada a sus moradores hace seis siglos por la fuerza de las armas, y mantenida en su ignominiosa situación colonial por la fuerza de las fuerzas.

VOLVEREMOS sobre este asunto a lo largo de este editorial. Sin embargo, antes queremos comentar lo que nos ha escrito un lector, con toda la razón del mundo, sobre las sesiones del Parlamento de Canarias y los oprobiosos escándalos que se producen en esa Cámara legislativa. Destacamos entre ellos la reprobación contra EL DÍA y contra su editor, José Rodríguez Ramírez, que ha sido el mayor ataque a la libertad de expresión y de información que se recuerda en la reciente historia de la democracia española, pues al actuar de esa forma, los diputados autonómicos han conculcado la Constitución que están obligados a acatar. También fue vergonzosa la propuesta de celebrar allí una final de murgas, igualando estas agrupaciones tinerfeñas con las copias que existen en Las Palmas; una idea que se le ocurrió a la "portentosa" Cristina Tavío. Y no digamos nada de los recientes versos "coñones" a cargo de un diputado del PP, ascendido por su gracia y la de Soria a portavoz de su grupo.

NO ACABAN aquí las deleznables vergüenzas del Parlamento de Canarias, pues sus señorías se reúnen presididos por los cuadros de Manuel González Méndez. Más específicamente, sobre la cabeza que contiene el inmenso cerebro del presidente de la Cámara, el procanarión Castro Cordobez, está una imagen de la conquista de estas Islas. Es decir, sus "señorías" aceptan seguir presididos por la infamia de la conquista de Canarias; por los criminales metropolitanos que asesinaron, esclavizaron, vendieron y robaron las tierras que les pertenecían a miles de habitantes. Personas que, pese a vivir de manera primitiva, poseían su estructura social y familiar, su jerarquía, sus reyes, su lengua y su cultura. Hasta ese punto llega la indignidad de quienes se dan cita en el Parlamento de Canarias. Pero, ¿cómo van a ser dignos si se subieron los sueldos mientras el pueblo está pasando hambre? Ustedes, señorías, le mean encima, políticamente hablando, a este pueblo que los mantiene con el sudor de su frente.

CAMBIAMOS de tema porque seguir hablando de unos parlamentarios, de unas "señorías" que pierden el tiempo discutiendo estupideces sobre un Estatuto vergonzoso ?el Estatuto de Autonomía de Canarias es un sibilino instrumento de la Metrópoli para prolongar nuestra situación colonial?, seguir hablando de todo esto, como decimos, nos produce arcadas. Qué asco. Harían bien sus "señorías" en mirar hacia la costa africana, porque las pretensiones anexionistas de Marruecos son un peligro latente. Salvo que a los diputados y diputadas canarias no les importe vestirse con chilaba.

España no puede protegernos de las ambiciones marroquíes. El Gobierno de la Metrópoli que nos sojuzga, los políticos españoles en general, son muy débiles cuando se enfrentan a otros mandatarios en el escenario internacional. Su cultura es muy endeble no sólo en comparación con la europea, sino también con la de otros países sudamericanos, a cuyos habitantes lograron sojuzgar, al igual que a nosotros, durante un tiempo, pero apenas reunieron fuerzas echaron a los invasores de las tierras que habían ocupado con una conquista genocida; una brutalidad igual a la cometida con los guanches.

Estamos convencidos de que, llegado el momento de enfrentarse a Marruecos por la posesión de Canarias, el asustadizo Gobierno español hará lo mismo que con el Sáhara; nos pondrán en las manos del actual monarca alauita como le entregaron los saharauis a su padre. Lo único que nos puede salvar es constituirnos en una nación soberana, con Estado propio y con representación en los foros internacionales. De no ser así, pronto andaremos por la calle con chilaba y tocados con el fez, aunque hoy nos tomemos esto a broma. El Archipiélago está situado dentro de las aguas territoriales de la nación marroquí, porque no somos un Estado sino unas islas colonizadas. Sólo tenemos derecho a unas aguas territoriales de doce millas contadas a partir de la costa. Cuando seamos un país libre, dispondremos como mínimo de 350 millas de mar propio según los Derechos Internacionales. Al respecto, aconsejamos la lectura del artículo de Antonio Cubillo que publicamos el pasado miércoles. "La ONU ha fijado la fecha límite del 13 de mayo del 2009, como plazo para los países que poseen una fachada marítima o una plataforma continental puedan extender su plataforma más allá de las 200 millas de ZEE", escribe Cubillo, líder indiscutible de la soberanía canaria. "El gobierno marroquí, que actualmente tiene su ZEE de 200 millas, va a extenderla a 350 en su parte atlántica ya que actualmente la plataforma africana termina en las islas de Lanzarote y Fuerteventura, en cuyas cercanías y en sus fondos se encuentran grandes cantidades de gas, petróleo y arenas bituminosas. Marruecos, pues, con toda tranquilidad va a aumentar su ZEE ya que España, como potencia colonial sobre Canarias, no tiene sino 12 millas alrededor de cada isla habitada, por ser este territorio un archipiélago de Estado y no un Estado archipielágico, que es quien, una vez constituido en Estado independiente, en base a la Convención de Montego Bay de 1982, podría exigirle a Marruecos el establecimiento de una mediana ya que nuestro archipiélago, el más cercano de todos los archipiélagos africanos, está separado de nuestro continente por 96 kilómetros solamente".

EN DEFINITIVA, de acuerdo con el Derecho Internacional somos de Marruecos. Somos marroquíes mientras no demos los pasos necesarios para ser canarios. ¿A qué espera, don Paulino? ¿Le gusta a usted la chilaba? ¿Le gusta también a la Niña de la política pura en Madrid? ¿Quiere ir al Congreso de los Diputados con un atuendo exótico, como los procuradores saharauis en las Cortes del caudillo? Lo repetimos: somos de Marruecos. Hasta el Ejército y las fuerzas de seguridad, que tanto elogiamos por su disciplina y eficacia, tendrán que salir de Canarias en cuanto Rabat así lo disponga. Admiramos y respetamos tanto a la Guardia Civil, como al Cuerpo Nacional de Policía y al Ejército, que han demostrado una admirable actuación por su abnegación y disciplina, a pesar de los torpes y ruines mandos políticos que padecen. Cuando seamos un país soberano, pediremos que los cuerpos canarios que los sustituyan sean un calco de ellos.

Estamos convencidos de que la soberanía será la solución a nuestros problemas. La soberanía no sólo es deseable. También es posible, aunque esto parece que no lo entiende la Niña que juega en Madrid a la política pura, ni los otros dos representantes del nacionalismo oficial canario en las Cortes metropolitanas: el palmero José Luis Perestelo y el "competentísimo" Alfredo Belda, que siguen españoleando en España como si en Canarias no pasara nada. Los tres están perjudicando al pueblo. Le están tomando el pelo al pueblo. ¿Con qué cara pueden presumir la Niña Oramas, el español Perestelo y el inefable Belda de ser personajes importantes en la capital de la Metrópoli? Usted no es español, señor Perestelo; usted es un isleño, aunque sólo de momento. Porque, insistimos una vez más, si no nos convertimos en una nación libre, terminaremos por ser marroquíes más pronto que tarde. Un destino que Zapatero no podrá evitar, porque carece de prestigio en los círculos internacionales. La España de Zapatero, con unas cifras de paro que casi duplican a la media europea, es la vergüenza del Viejo Continente. España abochorna a la UE por su calamitosa situación del empleo. Una situación que afecta injustamente a Canarias, pues con nuestros recursos presentes y los que aún están por explotar podemos ser una nación rica. No lo olviden, señores parlamentarios nacionalistas en Madrid. Tengan dignidad y pidan la independencia de este esclavizado pueblo.

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