EL SILENCIO ha establecido sus dominios en el pequeño gran corazón de Guesher, ni siquiera los gorgoritos de Naranjito han sido capaces de disipar su tristeza, tal vez, ocasionada por el estruendo desatento y demoledor de la máquina que nunca podrá sustituirnos y tener vida propia, aunque sí acercarse a la inteligencia humana. Sus cuerdas vocales parecen presas del horror y no hay trino que levante su ánimo en esta primavera incipiente que nos recuerda, una vez más, cuan débiles somos frente a nuestra propia naturaleza.
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