G. MAESTRE, S/C de Tenerife
Todos los canarios hemos oído hablar de él y sabemos que es importante. Nos gusta presumir de que está en nuestro Archipiélago y de que cuenta con los mejores telescopios, pero quizás no conocemos en profundidad la verdadera labor que realiza el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y que, entre otras muchas cosas, está sirviendo para dar a conocer el Archipiélago internacionalmente como un referente mundial de la ciencia y la tecnología.
Que Canarias cuenta con unas condiciones únicas para la observación del universo, debido a la calidad de sus cielos y posición geográfica, se sabe desde hace mucho, pero eso por sí sólo nunca podría haber garantizado que se contara con infraestructuras como las que actualmente existen o con tantas líneas de investigación abiertas sin la existencia del IAC. Desde que en 1964 se instalara en el Observatorio del Teide el primer telescopio profesional, un pequeño telescopio de la Universidad de Burdeos, el instituto ha sabido rehacerse y adaptarse para estar a la vanguardia de la tecnología, el diseño y el conocimiento científico, y muestra de ello es que son más de 400 empleados los que trabajan para tratar de desvelar esa incógnita que para el ser humano siempre ha sido el universo.
"Investigadores del IAC han conseguido identificar una de las moléculas de mayor complejidad encontradas hasta ahora en el Medio Interestelar; se trata del naftaleno. Su detección sugiere que buena parte de los componentes clave en la química prebiótica terrestre podían haber estado presentes en el material interestelar a partir del cual se formó el Sistema Solar", explica el gerente de proyectos institucionales y transferencia tecnológica, Jesús Burgos, que destaca el elevado nivel de las investigaciones que están llevando a cabo actualmente.
En este sentido, Burgos explica uno de los experimentos importantes en los que se está trabajando en la actualidad y que bajo la denominación de "Quijote" tratará de profundizar en el conocimiento del Fondo Cósmico de Microondas y de otros procesos de la galaxia y fuera de ella. "Con este experimento se estudiará la polarización de este fondo cósmico, una radiación que nos habla del pasado más remoto del universo, del origen del mismo, del propio Big Bang. Experimentos y avances tecnológicos como éste permiten ir confirmando lo que la teoría predice".
Sin embargo, esto que pudiera parecer sencillo es de una complejidad extrema, puesto que para llevar a cabo el experimento se tendrá que construir un edificio de cubierta móvil en el Observatorio del Teide que albergará dos telescopios de microondas cuya instrumentación tendrá que trabajar a temperaturas inferiores a los 250 grados. Para ello es en los propios talleres del IAC donde se ponen a punto todas de las piezas que conformarán el telescopio.
"Con el paso del tiempo y el éxito de los proyectos hemos adquirido una experiencia en el diseño y desarrollo de instrumentación científica que nos permite participar en buena parte de los proyectos tecnológicos relacionados con astrofísica del mundo", recuerda Burgos, Y razón no le falta, porque actualmente pugna por el proyecto más ambicioso y codiciado por todas las entidades del mundo es el European Extremely Large Telescope (E-ELT).
La ubicación de este nuevo telescopio está aún por decidir, siendo Canarias y Chile los candidatos más probables. El IAC ya trabaja en algunas de las fases de desarrollo de este proyecto, como en el estudio del comportamiento de los segmentos del espejo, que una vez unidos alcanzarán una superficie de 42 metros de diámetro. "Será el telescopio más grande del mundo, pero estamos preparados para formar parte de su construcción, aunque eso implica que será un gran reto. Es más, ahora mismo España, por su participación en la construcción de Gran Telescopio Canarias, de 10,4 metros de diámetro en su espejo primario, está capacitada al más alto nivel, tanto nuestros centros de investigación como nuestras empresas, como para participar sin complejos en el E-ELT", asegura Burgos.
Recompensa al esfuerzo
El hecho de que el IAC cuente con unas infraestructuras punteras en Tenerife y La Palma no es producto ni de la casualidad propiciada por la geografía ni de una inversión económica a gran escala de las administraciones, más bien es consecuencia directa de la investigación y el esfuerzo de sus profesionales por maximizar los recursos y sacar la máxima rentabilidad de los avances. Ejemplo de ello es el hecho de que más de una cuarta parte de la investigación en astrofísica de toda España se concentra en el IAC.
"En este instituto se leen una media de 10 tesis al año, lo cual es un motivo de satisfacción, porque no hay que olvidar que la astrofísica, comparada con otras ciencias, es casi minoritaria", señala el gerente del IAC, que explica que parte del éxito de la astrofísica española radica en el modelo de funcionamiento de los observatorios. "Todas las instalaciones telescópicas presentes ceden un 20 por ciento de su explotación científica a la comunidad española".
No obstante, lo que llama la atención del IAC es la capacidad que tiene para hacerse con subvenciones y proyectos. "De cada 10 concursos o proyectos a los que nos presentamos, nuestra tasa de éxito supera el 60% y esa es realmente la vía principal de la financiación de nuestra actividad".
Ahora las expectativas de futuro del instituto están marcadas por el gran proyecto E-ELT y su posible ubicación en el Observatorio del Roque de Los Muchachos, y sobre todo por la transferencia tecnológica a otras áreas. "Con la creación de un centro específico, se facilitará que los avances que aquí conseguimos puedan llegar a ramas como la sanidad, el medio ambiente, la seguridad, etc. Son muchas las empresas ya interesadas y creo que será una manera de apoyar el desarrollo económico de nuestras Islas, demostrando que el potencial científico y tecnológico que tenemos es una gran opción de cara al futuro".
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