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F. ALDUÁN, S/C de Tenerife
La borrasca fría, o núcleo convectivo en el argot meteorológico, que el pasado jueves provocó cuantiosas precipitaciones en el valle de Güímar, arrojó 174 rayos en el intervalo que transcurre desde las 00:00 del día 26 hasta las 13:20 horas de ayer. Curiosamente, en el día del "cero energético" cayeron menos rayos que ayer, 72 en 24 horas por 102 en apenas 13 horas y 20 minutos, respectivamente.
El rayo de mayor potencia energética, con 147,4 kiloamperios, cayó el jueves a las 14:22. El siguiente de mayor fuerza descargó 78 kiloamperios. El resto osciló entre los 25 y 30. Todos y cada uno de ellos fueron ubicados y fechados por los cinco detectores que el Centro Meteorológico de Santa Cruz de Tenerife tiene repartidos por las Islas. Entre las 12:00 y las 16:00 horas del jueves se detectaron 46 impactos de rayos.
Según el director de dicho centro, Víctor Quintero, "los últimos rayos del día 26 cayeron en el mar, cerca de los municipios de Icod de los Vinos y San Juan de la Rambla, puesto que la borrasca, tras descargar en Güímar, viró y se dirigió hacia el norte". "Esta célula (borrasca) era mucho más extensa e intensa que la de Güímar y Candelaria, pero afortunadamente descargó en el mar", añadió este especialista en meteorología.
Estos cúmulos tormentosos se caracterizan por la variedad de sus nubes, dentro de las cuales se desenvuelven las de mayor actividad. Estas son denominadas "tormentosas", y son las responsables de provocar las precipitaciones y los rayos.
Preguntado por la frecuencia con la que estos fenómenos tormentosos sacuden a las Islas, Quintero aseguró que "son bastante habituales. De hecho, la semana pasada hubo otra situación similar pero con menos actividad tormentosa. Lo que ocurre es que suelen descargar en el mar y ni siquiera nos enteramos".
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