S. LOJENDIO, Tenerife
Durante un golpe de rayo directo sobre una línea eléctrica, también sobre un poste, la corriente puede propagarse y alcanzar todas las instalaciones distribuidas por la línea misma si están localizadas a varios kilómetros del punto de impacto. Estas corrientes son tanto más destructoras en cuanto que la mayoría de la energía del golpe de rayo está "conducida" a través de la red.
El caso más frecuente de rayo directo, y el más peligroso, es el que se produce cuando la descarga cae directamente en la línea, tal y como todo parece indicar que ocurrió este jueves en el tendido de 66 kilovoltios que une las dos centrales de Unelco-Endesa en la Isla (Las Caletillas y Granadilla), y que la compañía maneja, a priori, como la hipótesis más plausible para explicar el origen del apagón total.
La descarga directa se produce en caso de tormenta entre nube y nube, o bien entre nube y tierra, y está caracterizada por las enormes tensiones puestas en acción, por las elevadas intensidades y por su pequeñísima duración.
Ahora bien, ¿respondieron los protocolos de seguridad? ¿Por qué los disyuntores ultrarrápidos (DUR) no derivaron la sobrecarga a tierra? Precisamente, una vez recuperada la tensión y solventado el suministro a todos los rincones de la Isla, desde la compañía eléctrica ya se han puesto manos a la obra para evaluar y cotejar, hasta el más mínimo detalle, las diferentes lecturas técnicas y, de esta manera, dilucidar cuál fue la razón o las razones que "en un plazo de milisegundos" provocaron el "cero" (caída) de las dos centrales generadoras de electricidad, una tarea que podría demorarse "semanas", según anunciaba Pablo Casado.
A propósito, el director general de Unelco Endesa se lamentaba de que el "incidente" se hubiera registrado en la línea de 66 kv que une las dos centrales, un punto vulnerable del sistema.
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