BENJAMÍN REYES, Tenerife
El nombre de Pancho Varona (Madrid, 1957) no llama especialmente la atención, pero, además de ser guitarrista de la banda de Joaquín Sabina, ha compuesto unos noventa temas para el cantautor andaluz y ha producido varios de sus discos más significativos, como "Física y química" (1992), "Nos sobran los motivos" (2000) o "Dímelo en la calle" (2002). No sólo ha producido discos a Sabina, también a Amaral, Estopa, Gabinete Caligari o Pasión Vega. También ha puesto música a canciones de Manolo Tena o Ana Torroja y ha escrito la letra del conocido tema "No me importa nada", interpretada por Luz Casal. Esta noche, junto al resto de la banda de Joaquín Sabina, pondrá el colofón al III Festival Musitemático de La Orotava con un concierto, que comienza a las 21:00 horas, en el Auditorio Teobaldo Power.
-¿Qué tiene de particular el concierto de esta noche?
-En la primera parte del concierto interpretaremos canciones que hemos compuesto junto a Joaquín Sabina, mientras que en la segunda, la gente podrá subir al escenario y cantar los temas que ellos mismos, previamente, han elegido.
-¿Por qué la banda de Joaquín Sabina sale de gira sin Joaquín Sabina?
-Aprovechamos que somos mucho más que su banda. Yo tengo firmadas con él unas noventa canciones, mientras que Antonio García de Diego ha compuesto unas sesenta. Es también nuestro repertorio. El propósito de esta gira es que la gente se sienta Joaquín Sabina por un rato.
-¿Lo suyo con Joaquín Sabina fue una especie de amor a primera vista?
-Yo lo perseguía por los bares donde actuaba porque me gustaba mucho lo que hacía. En una ocasión me pidió un cigarro en el bar La Mandrágora de Madrid y, a partir de ahí, surgió una amistad de veintisiete años. Empecé de fan y he acabado de productor de sus discos.
-¿Su fuerte es componer canciones para que las canten otros?
-Efectivamente. El público podrá comprobar en este concierto que como cantante no tengo ningún futuro. Mi mérito es componer canciones. A mí me gusta escribir temas para que los canten Joaquín Sabina, Luz Casal o Ana Belén.
-¿El camino que hay que recorrer hasta llegar a una buena canción es tortuoso?
-Las canciones tienen vida propia y "tiran" por donde quieren. Puede que las canciones lleguen a ti rápidamente o puede que se resistan y te pegues años, y al final no consigas nada. Por ejemplo, la letra de "No me importa nada" estaba escrita hace mucho tiempo y estuve un par de años poniéndole diferentes músicas hasta que di con la adecuada. En este caso sí que fue un camino tortuoso. El resultado y su éxito merecieron tanto esfuerzo.
-¿Por qué mantiene una historia casi de amor con la canción "Como un dolor de muelas"?
-Para mí esa canción es muy importante porque parte de una letra del subcomandante Marcos, que le pidió a Joaquín Sabina que le pusiera música porque quería enamorar a una chica. Sabina se rió mucho cuando leyó la carta pero no le hizo caso. Entonces le dije que a mí sí me apetecía ponerle música a esa letra. Cuando estaba terminada, a Joaquín Sabina le gustó y me pidió escribir la segunda estrofa. Poco más se le puede pedir a la vida después de haber firmado un tema junto al subcomandante Marcos y a Sabina.
-En 2001 participa activamente en la caravana del Ejército Zapatista de Liberación Nacional a ciudad de México. ¿Este hecho revela sus derroteros ideológicos?
-No conocía muy bien la ideología zapatista, pero cuando vi lo que hacía el subcomandante Marcos me quedé prendado. Cuando llegas a México te invade una sensación de sentimiento zapatista, que luego, cuando regresas a España, se te olvida, y vuelves a Zapatero y Rajoy. No soy radical ni nada de eso, pero cuando estoy en tierras mexicanas estoy muy concienciado con lo que pasa en Chiapas.
-Ha producido discos a Joaquín Sabina, Estopa, Amaral o Pasión Vega. ¿Existe una forma estándar de producir o cada caso es diferente?
-Cada caso es totalmente distinto. Cada grupo, cada disco y cada canción son diferentes. La aventura de la producción es meterte en un mundo en el que no sabes cómo va a salir. Esas canciones que te han encargado las puedes mejorar o las puedes empeorar. Es una aventura arriesgada y apasionante. Ni siquiera sabes si ese álbum va a salir a la calle.
-En 1995 editó su único disco en solitario, "Pancho Varona". ¿Le gustó la experiencia de interpretar sus propias letras?
-Me gustó mucho la experiencia, pero no la repetiría nunca. Me convencieron para hacerlo. Pasé tantos nervios haciendo este disco que este trance no se lo recomiendo a nadie. Durante la grabación llegué a tener hasta diarreas porque me sentía muy responsabilizado. El resultado me ha gustado tanto que catorce años después lo sigo escuchando con deleite. Fue un trabajo de poco recorrido, nació, vivió y murió casi en el mismo día por desavenencias con la compañía. Sin embargo, muchas veces haces discos y terminas aburridos de ellos. No estaba decidido a cambiar de vida. No tenía ganas de dejar a Joaquín Sabina y emprender una carrera en solitario.
-¿Cómo recuerda su gira con Andrés Calamaro?
-La gira fue apasionante. Creo que es la mejor gira que he hecho nunca. Fue un "bombazo", primero actuábamos con Los Rodríguez y después con Sabina. Los Rodríguez en casa concierto ofrecían una absoluta e impecable lección de rock and roll. Joaquín Sabina salía con una gran energía después de ver a Andrés Calamaro y Ariel Rot sobre el escenario.
-En una ocasión dijo que le gustaba el lado oscuro de la música. ¿A qué se refería?
-Me gusta mucho la música siniestra y el rock oscuro. Me encantan The Cure y Siniestro Total. Me gustan los grupos vestidos de negro y que tienen pinta de sepultureros. Me considero un poco ñoño componiendo y me gustaría ser más oscuro. Lo que pasa es que te sale o no te sale, no se puede imponer.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD