SE ME FASTIDIÓ el artículo que estaba escribiendo para hoy. Justamente había llegado procedente de mis ocupaciones profesionales un poco antes para hacer los del sábado y domingo y después ir a recoger a la niña, comer y "golver" a pegar a los fregados diarios. El apagón me trancó abierto en mis archivos como una jarea, que es una técnica de secado en la que, por ejemplo, el profesor de cocina D. Rogelio Quintero encuadra estas líneas junto con un jugoso texto culinario: "El pescado tenía un jareado de apenas unos cinco días y apenas sí lo remojó para prepararlo posteriormente. Doña María puso la vieja en un caldero amplio, junto con unas lascas de cebolla, pimiento verde, medio tomate y unas ramas de perejil. Cubrió de agua y cocinó a fuego suave hasta que el caldo estuvo cerca del punto de ebullición. Esta portentosa cocinera sacó el pescado con mimo para evitar que se rompiera y lo pasó a otro caldero".
La misma técnica que hemos tenido que aplicar todos a nuestros quehaceres, histéricos de los nervios y locos de la cabeza, porque a Red Eléctrica Española y a Unelco les falta lo que les tiene que faltar. Así que ahora me aguantan un poco, jalo de la pluma y aunque me equivoque tengo excusa porque es a flor de piel.
Pa'empezar, pa'ubicarnos, llevo oyendo a mi amigo Xuáncar en la radio y haciendo colas puteado medio jueves. ¡Qué cosa la dependencia de la electricidad! Sin ella se para la informática y se para la circulación, se para la refrigeración, el microondas, el horno? y con ellos la comida, se para el trabajo... El mundo se detiene, surgen los "pita pita" por las calles, los malos modos y los agobios del holocausto. De verdad que al final se ve claramente nuestra dependencia y debilidad. En este mundo occidental somos dependientes de las tecnologías y ellas de las energías, como los drogadictos. Eso es verdad.
Pero dicho lo cual, entramos en que si las inclemencias del tiempo, los políticos, los ecologistas. Que si Unelco o Red Eléctrica. Que si sus inversiones o que si la culpa es nuestra, porque en Las Palmas no pasa. Que si el soterrado o el que seamos un circuito cerrado. Hasta se ha achacado al listo de turno que enchufó el suministro de agua.
Llevamos ya unos cuantos años con esta cantinela, antes y después del Delta. Quien los oye parece que el origen está en fenómenos extraterrestres, lluvias salvajes de meteoritos, huracanes o rayos imprevisibles y malditos. No, macho, ni el Delta fue un huracán imposible ni esto es el láser del demonio. Nuestro clima es suave y sus desarreglos encajables en los cables.
¿Los ecologistas? Tampoco. Queremos una isla sana y unas islas medianamente parecidas a lo que nos encontramos. No es de recibo echar culpas al deseo de preservar. ¿O es que para hacer el AVE hay que tirar la Sagrada Familia? Queremos hacerlo, pero hacerlo bien. Punto.
Así que repártanse la culpa entre los políticos, Unelco y Red Eléctrica. Aquí hay que invertir, señores, es una isla muy grande (relativamente) porque hay más kilómetros cuadrados. La gran Canaria, difícil por cuestiones de orografía. Con crecimientos importantes en los últimos años, con proyectos sólidos a realizar y necesitada de infraestructuras modernas de primera línea, que las hay. Repito, con todo el respeto sobre el medio posible. Conste que viajamos. Soterrando por donde haga falta y respetando al máximo la naturaleza.
Si no son capaces de cubrir esas inversiones necesarias y ya, díganlo y por lo pronto no nos facturen más desde Las Palmas, que aquí y que se sepa hay dos capitales.
Si la recesión obliga, por diferentes circunstancias y a lo mejor no por apuros tal y como se entiende en una persona de a pie, a paralizar o condicionar esfuerzos mayores. Si Endesa Unelco, por muy italiana, no desarrolla tal y como el Gobierno, Cabildo y ayuntamientos proponen estratégicamente, van y lo dicen. Si los políticos (que al fin y al cabo son nuestra voz) y sus técnicos delegados no han ofrecido salidas suficientes, van y lo dicen.
La cuestión es emprender, de una vez por todas, una obra y un desarrollo suficiente. Si ahora hay que poner más dinero en Tenerife, tengan en cuenta el número de habitantes por metro cuadrado, el presente y el futuro.
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