Si las elecciones generales de 2008 concedieron a los socialistas un buen resultado, con una ligera subida respecto a 2004 y cierto margen de maniobra para superar la legislatura, han sido distintos comicios autonómicos los que han complicado la situación al PSOE y ha dado alas a una CC que parecía parcial o totalmente prescindible para el partido de Zapatero. La situación en Cataluña fue el primer escollo con el que se encontró éste. Sus 169 diputados más los 10 de CiU hubieran sido suficientes si no estuviera en la oposición en Cataluña frente al PSC, ERC e ICV. Estos dos últimos últimos ya no eran suficientes en Madrid, al contar con 3 y 2 diputados, respectivamente. La segunda opción, el PNV (6 escaños) hubieran sido una buena alternativa si no estuviera a punto de pasar a la oposición en el País Vasco gracias a la alianza de PSE y PP. De tal forma que a los socialistas en el Congreso el margen les ha disminuido drásticamente. Apenas una decena de diputados con los que jugar, los que suman ERC, ICV-IU, BNG, CC y NaBai. ERC nunca fue un apoyo fácil, el BNG acaba de perder unas elecciones en Galicia junto a los socialistas y de NaBai forma parte el propio PNV.