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L.C., S/C de Tenerife
La Obra Social de CajaCanarias presentó ayer las I Jornadas Internacionales sobre Infancia y Sociedad, que tratarán trastornos y alteraciones del comportamiento de los menores desde un punto de vista multidisciplinar.
Este ciclo de conferencias, que comienza hoy en la sede central de CajaCanarias en Santa Cruz de Tenerife y que se prolongará hasta el viernes, está dirigido a profesionales que trabajan con niños.
Noelia Conejero, gestora de la Obra Social, explicó que los objetivos de estas jornadas son "profundizar entre los diferentes trastornos del comportamiento" en la infancia y realizar "un acercamiento a los diferentes programas de intervención, tratamiento y prevención desde un punto de vista multidisciplinar".
En este sentido, Arquímedes Fernández, director y coordinador de programas terapéuticos en la Universidad de La Laguna y director de estas jornadas, mostró su deseo de que las ponencias tuvieran "un efecto indirecto sobre la Administración".
Fernández criticó "la falta de políticas claras en salud mental infantil en Canarias" y mencionó dos líneas diferentes en las que la Administración debía de avanzar. La primera, en "la política de detección temprana" de este tipo de problemas, ya que las que existen "son anecdóticas y no se corresponden con la magnitud del problema". Y una segunda, en la que debe establecer que "todo no es válido" y unificar "políticas de intervención" que sean "eficaces", por la experiencia acumulada.
Este profesor de la ULL dejó claro que los padres que se encuentran con un hijo con un trastorno del comportamiento están "casi en estado de indefensión" porque no encuentran una respuesta directa en la Sanidad pública.
Por su parte, Pedro Javier Rodríguez, pediatra y psiquiatra del Hospitalito, explicó que en Canarias los trastornos del comportamiento en menores ascienden al 5% de la población infantil; la hiperactividad, al 3,5%, y los trastornos de la esfera emocional, al 3%.
Este experto en salud mental infantil señaló como factores de riesgo para desarrollar una patología de este cariz "la desestructuración y las toxicomanías entre los familiares porque falta el componente afectivo". Esa carencia lleva a "una mayor probabilidad de que surja un problema cuando el niño va creciendo".
Además, la edad de detección de los problemas mentales varían según la modalidad. Rodríguez explicó que los trastornos disociales, de tipo "negativo-desafiante", se manifiestan entre los 8 y los 10 años. Si van asociados a "alguna sintomatología como la hiperactividad", esta enfermedad se puede detectar desde los 6 años.
Los trastornos disociales que afectan "a la libertad de los demás" suelen detectarse entre los 11 y los 13 años. A estos se suele sumar el consumo de tóxicos, ya que el uso de drogas como la cocaína y las sustancias de diseño "se ha disparado" en España.
Los organizadores subrayaron el interés que despertaron las jornadas, ya que a los pocos días se agotaron las 500 plazas de las jornadas, que se transmitirán por la televisión digital de la CajaCanarias.
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