EL DÍA, S/C de Tenerife
El Consejo Europeo de primavera, que se desarrolló el jueves y viernes pasados, se centró en los preparativos de la cumbre del G-20 que se celebrará en Londres el próximo 2 de abril, en la que se planteará una profunda reforma del sistema financiero internacional. El mismo día en que comenzó el encuentro, el Fondo Monetario Internacional (FMI) avisó a España de que todo cuanto ha hecho hasta ahora para superar la crisis económica no basta y que los signos de recuperación no serán visibles hasta mediados de 2010.
La cumbre confirmó las previsiones de las últimas semanas sobre un incremento de las aportaciones de los socios europeos al FMI y el aumento del fondo para ayuda a socios comunitarios no miembros del euro en dificultades económicas hasta 50.000 millones, desde los 25.000 actuales.
Los jefes de Estado y de Gobierno pidieron que todos los bancos del mundo imiten el modelo de provisiones dinámicas implantado por el Banco de España. Ello supone que las entidades deberán dotarse de márgenes adicionales de recursos en épocas propicias, de tal forma que estén mejor preparados para hacer frente a las dificultades cuando se invierta la solución. Asimismo, abogaron por impulsar las negociaciones para la ronda de liberalización comercial de Doha y pedirán que no se adopten medidas proteccionistas.
Dentro de la UE, los líderes europeos se comprometieron a tomar en junio las primeras decisiones para crear un sistema europeo de supervisión, basándose en las recomendaciones del grupo de expertos presidido por el ex director del FMI Jacques Delarosière. Asimismo, aseguraron que aprobarán rápidamente las propuestas que presentará en abril la Comisión sobre "hedge funds", remuneración de los ejecutivos y refuerzo de los requisitos de capital de los bancos.
Entre tanto, el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, reconoció el viernes pasado que su institución "no tuvo otra opción" que socorrer a las grandes firmas financieras, y se mostró a favor de vigilar más de cerca las bonificaciones de los directivos. En una conferencia de banqueros en Phoenix (Arizona), Bernanke dijo que las políticas de compensación de directivos "pobremente diseñadas pueden crear incentivos perversos y poner en peligro la salud de una organización bancaria". El Congreso de Estados Unidos (EEUU) tiene sobre la mesa un proyecto de ley que aplicaría un impuesto especial y oneroso a las bonificaciones pagadas a los ejecutivos en empresas financieras y de seguros que han recibido cientos de miles de millones de dólares en ayudas del gobierno federal. La versión aprobada por el Senado implicaría que los altos directivos tendrían que devolver el 90% del importe de sus primas vía impuestos.
En el ámbito financiero, las principales demandas de la UE de cara a la cumbre del G-20 son:
Reforzar las competencias e instrumentos del FMI para que pueda prevenir de manera eficaz las crisis, e intensificar su colaboración con el Foro de Estabilidad Financiera.
Aumentar los recursos del FMI para garantizar la ayuda a todos los miembros con problemas en su balanza de pagos. En este contexto, los países de la UE ofrecerán al organismo un crédito de 75.000 millones de euros.
Reformar el modelo de gestión del Fondo y su institución hermana, el Banco Mundial, garantizando un reflejo adecuado del peso de los países socios, y establecer un proceso de selección de sus directivos más transparente y basado en méritos.
Incrementar la transparencia en los mercados financieros y la responsabilidad de los actores.
Extender la reglamentación y supervisión a todos los mercados y productos financieros y a todos los participantes en el sector financiero, incluidos los fondos de inversión libre ("hedge funds") y los productos de inversión más innovadores
Imponer a las agencias de calificación de riesgos una regulación y vigilancia adecuadas, coordinadas desde el punto de vista internacional, para garantizar la calidad de las calificaciones y evitar los conflictos de interés.
Introducir más transparencia en la negociación de los productos derivados, especialmente mediante la puesta en marcha de cámaras de compensación centrales sometidas a reglas y supervisión efectivas.
Combatir de manera decidida el fraude fiscal y, en concreto, los llamados "paraísos fiscales", que no colaboran en el intercambio de información. A partir de la lista que elaborará la OCDE, la UE plantea incluso la imposición de sanciones.
Adoptar principios sólidos y comunes de buenas prácticas empresariales y en materia de remuneración, para evitar, en especial, que se incentive la adopción de riesgos excesivos.
Establecer antes del fin de 2009 colegios de supervisores para las principales instituciones financieras transfronterizas.
Mejorar las exigencias de capital a los bancos para garantizar que cuentan con márgenes suficientes en los tiempos difíciles.
Revisar la normativa de contabilidad.
Hay que destacar que el día en que empezó la cumbre de primavera el organismo que preside Dominique Strauss-Kahn apremió al Gobierno liderado por José Luis Rodríguez Zapatero a adoptar medidas adicionales para 2010, si no quiere perder el tren de la recuperación. Un alto responsable del FMI aseguró que la economía seguirá muy debilitada el año que viene, por lo que el Ejecutivo debe pensar ya en un nuevo plan de estímulo fiscal que acelere la salida de la recesión. "España entra dentro de la categoría de países que deberían considerar hacer más", subrayó el funcionario, que dijo que el Gobierno socialista "ha anunciado medidas para 2008 y 2009, pero aún no ha hecho mucho para 2010, por lo que sabemos".
El Fondo Monetario Internacional quiere que los países que aún tienen margen fiscal inyecten en sus economías fondos equivalentes al 2% de su PIB. Europa en general -recalcó su representante- debe adoptar más medidas fiscales para el año que viene, una demanda que ya formuló EEUU hace dos fines de semana, en la reunión de ministros de Finanzas del G-20 celebrada en Londres.
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