Recuperando la memoria
Buceando en Internet me encontré con "Recuperando la memoria" de José Vicente González Bethencourt, y su artículo "El último alcalde republicano de Santa Cruz", en su periódico de fecha domingo 16 de septiembre de 2007. Lo leí con mucho interés, pues me considero, a mis 84 años, uno de los pocos supervivientes de aquellos hechos ocurridos en Santa Cruz en el tan famoso llevado y traído 18 de julio de 1936.
Al coronel de la Guardia Civil Juan Vara Terán la República, el 31 de mayo de 1936, lo separa del servicio al sospechar que pudiera estar implicado a una sublevación militar hostil al Gobierno, siendo sustituido por el también coronel del mismo cuerpo Agustín Piñol Riera.
El autor del artículo de referencia usa expresiones como "se apoderó" y "del usurpador", cuando relata la forma en que Vara Terán se hace cargo de la alcaldía de Santa Cruz el 18 de julio de 1936.
Ni se apodera ni usurpa. Por el artículo 5º del Bando del General Franco declarando el Estado de Guerra en todo el Archipiélago quedaban destituidos de sus puestos tanto el gobernador civil de la provincia como los alcaldes y otros cargos públicos de la isla; luego Vara Terán actuó en hechos consumados. Se valía de su posición al aceptar unas rosas que todos los días le enviaba a su domicilio en la calle de Los Campos el jefe de los jardineros del parque municipal García Sanabria.
No sé si el investigador Pedro Medina Sanabria sabrá, al referirse a Tomás Quintero Espinosa, si estaba encartado en el Consejo de Guerra denominado del Frente Popular, correspondiente a la causa nº 50 de 1936 en pieza separada. Con fecha 8 de octubre de 1936, la Autoridad Militar en su escrito, y en el folio 522, confirma la sentencia de 15 años de reclusión menor para Tomás Quintero Espinosa. La firma y rúbrica el comandante general de las Islas Canarias, el general de brigada procedente de la caballería Ángel Dolla Lahoz, que se encontraba en situación de segunda reserva en Zaragoza y con 71 años de edad, se hace cargo de la Comandancia Militar de Canarias a todo correr. Este general, junto con el teniente coronel de la Guardia Civil Isidro Cáceres y Ponce de León, no serán recordados con cariño por los tinerfeños por aquellos meses seguidos a lo que se llamó Alzamiento Nacional.
Volviendo al investigador Pedro Medina Sanabria, cuando hace referencia al libro de Tomás Quintero "La guerra fratricida" verá figurar una fotografía del capitán general de Valencia Eladio Pin Ruano, pero nada dice en dicho libro de que, por el año 1927, era gobernador militar de Tenerife.
Quintero hizo amistad con una sobrina de este general tan monárquico llamada Leocadia, que, con los años llegó a ser su esposa y madre de sus dos hijos habidos en el matrimonio. También nos oculta que, gracias a los buenos oficios de un comandante de la Guardia Civil (cuyo nombre me reservo), en el año 1941 y siendo gobernador civil de la provincia el también comandante de dicho Instituto Armado Julio Pérez y Pérez, ambos muy amigos, consiguió su puesta en libertad, dejando de ser un superviviente de la prisión de Fyffes. Este comandante, al ser destinado a la Península poco después, dejó su vivienda a los señores de Quintero, situada en la calle Callao de Lima esquina con la calle del Pilar, edificio propiedad de don Pedro Schwartz.
Todo esto me ha venido a la memoria, tan de moda ahora, al leer el mencionado artículo "El último alcalde republicano".
Baltasar P. Bes
Cartagena (Murcia)
Al alcalde de La Victoria
Es mi deseo hacerle llegar las inquietudes de muchos victorieros, de nuestro municipio, y residentes fuera del mismo. Se trata de la justicia histórica que nuestro municipio tiene pendiente con varios vecinos ilustres: Me estoy refiriendo al padre Nicasio Moreno y Moreno, a doña Marina, conocida por "Marina la Partera", y a nuestro juez de paz, don Manuel Flores de León.
Las tres personas mencionadas son merecedoras de un reconocimiento justo que nuestro pueblo, junto a las autoridades municipales y los colectivos sociales y culturales, debería apoyar.
Sr. Correa, la Corporación que Vd. preside debería iniciar los trámites políticos para que estas personas que se indican tengan una calle con su nombre. Los méritos están más que justificados.
Vicente Pérez Aguilar
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