POR MÁS que reviso las definiciones que el DRAE (Diccionario de la Real Academia Española) recoge para las palabras "nación" y "nacionalidad" no soy capaz de encontrar diferencia sustancial alguna que no sea la derivada del deseo o imposición de ambigüedad de la Constitución Española de 1978 en la que se establece (en castellano) una consciente apertura de interpretaciones para el segundo término.
Nación / Conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno / Territorio de ese país / Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común / Hombre natural de una nación, contrapuesto al natural de otra.
Nacionalidad / Condición y carácter peculiar de los pueblos y habitantes de una nación / Estado propio de la persona nacida o naturalizada en una nación.
Nación, en sentido estricto, tiene dos acepciones: la nación, en el ámbito jurídico-político, que es el sujeto en el que reside la soberanía de un Estado. Las Islas Canarias, en este sentido y en la actualidad, no constituyen una nación política; la nación, en el ámbito histórico-cultural, es un concepto socio-ideológico más subjetivo y ambiguo que el anterior y se puede definir a grandes rasgos, como una comunidad humana con características propias de idiosincrasia común, territorio definido, raíces históricas, idioma... y en el que pueden caber conceptos como país, etnia e incluso patria -" tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos"-, y que pueden o no estar dotadas de ciertas estructuras socio-políticas.
Hay muchas naciones culturales sin Estado propio. Por ejemplo, el pueblo judío antes de la aparición del Estado de Israel o el pueblo palestino, cuyos miembros se encuentran en diferentes países, con un origen común, según el sentido de la diáspora. En África y Sudamérica abundan los estratos tribales repartidos entre diferentes Estados fijados en sus fronteras por las colonizaciones artificiales de Occidente. En el planeta se encuentran muchos pueblos como los chechenos, kurdos, asirios, tibetanos, bereberes?. que se describen como naciones culturales sin Estado.
Igualmente se pueden ver Estados como Suiza (cantones franceses, alemanes e italianos), Bélgica (valones y flamencos), Gran Bretaña (escoceses, galeses, norirlandeses), Francia (bretones, corsos) y Canadá (la provincia francófona de Quebec, ante la mayoría anglófona del resto de las provincias) como compuestos por varias naciones culturales distintas y en estos casos el pegamento es el territorio, o bien conjunto o bien muy cercano.
El idioma castellano establece una sutil diferencia (que en otros idiomas no existe de esta manera) entre nación y nacionalidad. Para el concepto de nacionalidad, añade el DRAE, que puede contemplar a una autonomía en la que en su Estatuto se le reconoce una especial identidad histórica y cultural dando por válido el concepto "nacionalidad" como denominación oficial de algunas comunidades autónomas.
No la de nación, y sí la de nacionalidad. Por eso se armó un follón de padre y señor mío cuando Catalunya quiso incluirla en su Estatuto y al final se llegó a un acuerdo salomónico de mencionarla momentáneamente en el prólogo y no en el contenido.
Canarias es una comunidad atlántica de dos millones de habitantes, muy diferenciada territorialmente, con una historia tremendamente desconocida y absolutamente única. Que tuvo su idioma barrido del mapa por las armas, con una composición étnica de mezcla profunda y con unos parámetros socio-culturales tan diferenciados de sus matrices como los de otro cualquier país del mundo.
Con la capacidad de raciocinio inherente al siglo XXI y el espíritu de estar integrados en cuantas asociaciones, alianzas y estructuras nos interesen en el plano natural de las tres cuerdas que sujetan este nudo, hemos asistido a un triste debate de la "nacionalidad canaria" marcado por la recesión mundial y la situación económica desesperada del Archipiélago, con fenómenos adjuntos de: inmigración mortal e inhumana; necesidad social; escasez o inexistencia de liquidez; estado ruinoso de la agricultura, ganadería y pesca; paro en proporciones desatadas; bajada de las cifras del turismo?
Me parece que dentro de una materia tan extremadamente determinante como es la economía se merece mayor generosidad y renuncia, estrategias conjuntas, conceptos y armonías, apartando personalismos, acusaciones cruzadas de politiqueo barato, judicialización e histerismos exportados allende los mares.
La cuestión es que, según mi opinión, somos nación y que debatir sobre economía en ese ambiente es como debatir sobre la paz a cañonazos.
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