NACHO MARTÍN, S/C de Tfe.
Que los socialistas no se fían del Gobierno autónomo ni de su presidente, Paulino Rivero, quedó de manifiesto ayer durante la segunda, larga y tediosa jornada del Debate General sobre el Estado de la Nacionalidad celebrado en el Parlamento de Canarias. Tras analizar la oferta de diálogo lanzada el día anterior por Rivero sobre las diez medidas contra la crisis económica, el PSC se mostró dispuesto al consenso, si bien advirtió de que diálogo no supone renunciar a un programa propio y puso en duda tanto la solidez de las políticas avanzadas por el presidente como su voluntad de llegar a un acuerdo.
El primero en fijar la posición del partido de la oposición fue su portavoz, Santiago Pérez, quien respondió a Rivero que si bien el PSC apoyará las medidas que considere que ayudarán a mejorar la situación económica y las prestaciones sociales, añadió que su partido también tiene soluciones a la crisis y le exigió que aprovechara alguna de sus intervenciones para cuantificar el "paquete" anticrisis hecho público el lunes.
"No nos vamos a prestar a hacer las políticas que el Gobierno quiere que hagamos", defendió Pérez, quien añadió que "no estamos dispuestos a dar un cheque en blanco a un Ejecutivo que no nos merece ninguna confianza".
El portavoz socialista aprovechó para recordar a Rivero sobre su propuesta de formar un frente común anticrisis que la democracia se sustenta en el "principio de la contrariedad" de ideas y que eso "no es un obstáculo, por mucho que le incomode".
Sobre el consenso ofrecido, recordó que en el pasado debate sobre la ley de presupuestos el PSC presentó más de 270 enmiendas que fueron rechazadas por los partidos que sustentan al Gobierno.
Algo más concreto se mostró el presidente de su grupo, Manuel Marcos Pérez, quien pidió al presidente autonómico que explicara de dónde va a sacar los 150 millones en avales a entidades financieras para facilitar liquidez a las pequeñas y medianas empresas cuando en los presupuestos de la Comunidad autónoma se contemplan sólo 10 millones para esta medida. "Usted lanza medidas sin contrastar para ser desautorizado después", añadió.
Marcos Pérez acusó al Gobierno de hacer unas cuentas públicas para 2009 en las que sube el gasto corriente mientras desciende la inversión directa. Por contra, le exigió que ponga en marcha un plan de austeridad para la Administración autonómica, un programa especial para los desempleados que pierdan el derecho a recibir la prestación y un plan de infraestructuras complementario al del Estado a través del convenio de obras.
Aprovechando que Rivero dijo el día anterior que ya a finales del año 2007 preveía la crisis económica, el presidente parlamentario de los socialistas aseguró que el Gobierno es incapaz de ejecutar los presupuestos en su totalidad y que "no ha tenido reparos en formar el Ejecutivo más caro de la historia de Canarias", añadió.
Ante este embate, el presidente del Gobierno en su réplica golpeó a los socialistas en la espinilla del Estado esgrimiendo los últimos datos de crecimiento económico publicados por el Banco de España, que indican que Canarias creció el año pasado una décima más que la medida nacional, a lo cual añadió cifras de autonomías gobernadas por el PSOE que habrían crecido menos que las Islas.
Después de que Manuel Marcos Pérez le dijera que su Gobierno "es el peor para el peor momento", Rivero lo acusó de ir al debate para "matar la esperanza de la recuperación económica de Canarias". Marcos, por su parte, se limitó a recordarle que fue el propio portavoz de CC en el Parlamento, José Miguel Barragán, quien le otorgó a la gestión del Ejecutivo un "aprobado raspado". "El hijo ha calificado al padre", añadió.
El portavoz del Grupo Socialista, Santiago Pérez, criticó duramente el formato del Debate General sobre el Estado de la Nacionalidad Canaria, que condena a la oposición a disponer de un tiempo casi testimonial para responder al presidente del Gobierno, que puede intervenir cuando quiera y durante el tiempo que desee, una facultad que Rivero no dudó ayer en utilizar profusamente. En contra, los socialistas apenas dispusieron de una hora, entre réplica y contraréplica, para hacer balance.
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