Criterios
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Cartas al director

24/mar/09 07:29
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Al editor de EL DÍA

Señor editor del periódico EL DÍA: suelo leer con frecuencia este periódico, y por supuesto la página de Criterios (Comentarios) y la agresividad en algunos de ellos es demoledora. Pero, concretamente, el del pasado día 12, titulado "El síndrome de Madrid", supera todo límite y fronteras de lo lógicamente admisible. El párrafo que suscribo es, literalmente, copiado de su artículo:

"Los godos desprecian a los isleños porque se creen superiores. No hay más que ver la actitud de los godos y peninsulares que soportamos en nuestra propia tierra. ¡Qué ínfulas! Todos vienen presumiendo de poseer villas y cortijos, sin que en realidad tengan donde caerse muertos ¡y encima desprecian al pueblo que tan generosamante les da de comer! Muchos no comieron caliente hasta que llegaron a Canarias".

Señor editorialista, soy godo o peninsular, como Vd. le venga a bien decirme. Llevo 36 años aquí, en Tenerife, y ahora, con sus comentarios, empiezo a sentirme incómodo gracias a Vd. y a su pluma hiriente, punzante y agresiva.

Yo nunca tuve villas ni cortijos, sólo un pequeño piso en Madrid, que sigo teniendo, y como yo, muchos godos de los que aquí estamos. Vine a entregar mi experiencia y conocimientos y a aprender de los de Vds., que han enriquecido más mis años de profesión. Jamás a humillar y nunca a menospreciar a nadie. Igual que otros muchos godos, de los que aquí estamos.

He educado a mis hijos en el respeto y amor a esta tierra, que es parte de nuestra querida España. Igual que muchos de los godos que estamos aquí.

He viajado por medio mundo promocionando la cocina y gastronomía canarias, divulgando su cocina y productos de aquí, sus quesos y vinos, sus mojos y papas, su miel y sus frutas, sus guisos y estofados. Lo mismo que otros godos de los que aquí estamos.

He antepuesto las virtudes y los intereses turísticos de esta tierra mucho más que algunos que, siendo de aquí, no han querido o no han podido hacer nada y encima me criticaron cuando había que defender las muchas cosas buenas de esta tierra.

Siempre he tenido a gala decir allá donde estuviera y fuese necesario -Alemania, Francia, Italia, Brasil, Argentina, Marruecos y en toda la Península que me mandaran a representar la gastronomía canaria- que soy: manchego de nacimiento, madrileño de adopción y chicharrero de corazón.

Quiero decirle con todo esto, Sr. editor, con el máximo respeto, que quizá haya hecho yo más patria canaria con mis sartenes y mis perolas que Vd. con su pluma editorialista.

Gracias a Dios y a mi trabajo, siempre comí caliente y nunca he menospreciado a nadie, ni siquiera a Vd. cuando en alguna ocasión tuve el honor de servirle la comida, como a miles de canarios, siempre lo hice con orgullo y satisfacción, nunca con espíritu cainita ni servilismo acomplejado. Lo mismo que muchos godos que están aquí.

Así que, por favor, guarde un mínimo de respeto por los godos o peninsulares, que cuando Vd. y miles de canarios como Vd. están en cualquier punto de la Península son muy bien recibidos y considerados.

Contenga un poco su pluma de escritor, por favor. Reciba un saludo.

Jesús Rodríguez Manzaneque

"¡Hermano, dame un euro pa'la cárcel!"

De esta manera agresiva te aborda un individuo habitual en el Intercambiador de Santa Cruz al cual deja campar a sus anchas la empresa de seguridad. Se dedica a molestar a los usuarios de la guagua en andenes de la parte alta. Desde hace más de una década recuerdo a este personaje de la vida utilizando el argumento de que está de permiso fuera de la cárcel para intentar amedrentar a quien pase cerca de él. Y me queda la sensación de que la seguridad privada del Intercambiador hace la vista gorda. Su campo de acción para practicar la mendicidad amenazante es siempre la misma: el transporte colectivo público. Ya deben conocer de quién hablo (tinerfeño, unos 38 años, estatura 1,65 m. aprox., piel enrojecida del sol, pelo negro corto) porque con total seguridad les ha tocado padecerlo y, si es así, ¿por qué le siguen permitiendo las autoridades tener esa actitud contra los demás?

Bajo mi modesto punto de vista, las amenazas verbales también son delito y, por tanto, este tipo de personas con sus actitudes hostiles no tienen cabida en una sociedad libre. La libertad se obtiene gracias a las garantías que la defienden. Sin garantías, en este caso seguridad, no es posible hablar de libertad.

Usuario del transporte público

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