... Lo más sorprendente del debate de ayer no fue el balance realizado por el presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, que llamó al consenso para salir de la crisis y que dijo que su equipo avanza "notablemente" hacia los objetivos que se había trazado. Lo más sorprendente no fueron las críticas vertidas posteriormente por la oposición socialista ante el resumen esgrimido por Rivero. Sino los balances efectuados por los portavoces parlamentarios de los partidos que le sostienen en el poder, Coalición Canaria y Partido Popular. Cualquiera hubiera esperado escuchar los habituales elogios en este tipo de intervenciones. Felicitaciones por el trabajo realizado y declaraciones en las que asegurarían que los objetivos se van cumpliendo conforme avanza la legislatura. Eso al menos suele ser lo habitual para quien ha asistido a más de uno de estos debates sobre el estado de la nacionalidad.
... Pero las cosas no ocurrieron de este modo en esta ocasión, en la que casi fueron más críticas, por lo poco habituales, las intervenciones de los portavoces de CC, José Miguel Barragán, y del PP, María Australia Navarro, que la del presidente del Grupo Socialista, Manuel Marcos. La segunda sorprendió por sus alusiones a Gandhi para asegurar a los periodistas que el Gobierno se merecía la máxima calificación en "el esfuerzo". Los resultados, dijo, son otra cosa y han dependido del mal momento económico en el que se encuentra inmersa la sociedad española. Barragán, por su parte, había dicho días atrás que el Ejecutivo merecía a su juicio un aprobado raspado y que él haría cambios si fuera presidente. Cuando se le preguntó si pensaba lo mismo tras escuchar a Rivero, vino a decir que sí, que no hay elementos para la "autocomplacencia" y que hay que "seguir trabajando". Nada dijo en esta ocasión de posibles cambios. Lástima.
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