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L.C., S/C de Tenerife
Eric de Pascual es psicólogo del Hospital USP Costa Adeje. En los últimos meses reconoce que ha experimentado un aumento de pacientes en la consulta privada por causa de la crisis. En esta entrevista deja claro que cada uno, individualmente, es el único que puede tomar las decisiones para superar una situación económica y personal adversa.
-¿La crisis económica ha influido en la salud mental de la población?
-Claro, estamos en un momento donde hay problemas económicos y está afectando a ámbitos familiares y personales.
-Las patologías, ¿son las mismas?
-Hay una demanda distinta a la que nos habíamos encontrado hasta ahora. Normalmente las patologías que nos encontramos suelen ser ansiedades y depresiones. Ahora con este caldo que se está gestando vemos uno de los miedos atávicos de cualquier persona que es el de quedarse solo. Cuando la gente trabaja está inmersa en una rutina y ésta no les deja tiempo a la reflexión, a lo que quieren, a lo que dejan detrás. Reencontrarse con la pareja o con los hijos genera unos problemas que antes no había. Aparte de ansiedades y depresiones nos encontramos con muchísimas separaciones y problemas de pareja muy serios. Otros temas que la crisis atiza son problemas de prioridades, sobre todo. ¿Dónde gasto el dinero si no lo tengo?, ¿en una psicoterapia? El ciudadano se encuentra con el problema de saber dónde priorizar, en su salud o en otro tipo de inversiones. Yo creo que lo primero es la salud.
-¿Estar más tiempo con la familia produce fricciones?
-Ocurre también cuando una persona se jubila. Usted es un directivo que tiene 50 personas a su cargo y de repente llega a casa y deja de tener esa autoridad. Se convierte en el marido y el padre y llega a sentirse ninguneado.
-Esa constante amenaza de la crisis ¿ha llevado a una pérdida de libertad en cuanto a esas prioridades?
-Estamos ante una psicosis generalizada y eso influye muchísimo. El medio ambiente en general da la sensación de que vamos hacia una situación apocalíptica: todo el mundo se va a quedar en la calle, nos vamos a quedar sin dinero, nos van a desahuciar... Eso, que es reforzado una y otra vez con el vecino que se ha quedado en paro, con la empresa que ha cerrado, genera una psicosis general. Crisis, la palabra en sí, significa cambio. Cuando esto ocurre hay cambios externos e internos en todas las personas. Hay que saber contrarrestar. Ahí los medios de comunicación tienen mucho qué decir y qué hacer.
-Y lo estamos haciendo al revés.
-Pues sí, porque hay que dar siempre un mensaje de esperanza. La psicología clínica no sólo es la que está teniendo demanda. En todas las empresas el psicólogo tiene la función de estar en la selección de personal, pero también en los ajustes.
-¿Qué es lo primero que tiene que hacer una persona que se queda en paro?
-Hacerse un orden de prioridades. Y luego saber con qué y con quién puede contar. Uno de los grandes problemas que vamos a tener ahora en los próximos meses es que hay mucha gente que ha venido a España saliendo de una crisis. No es lo mismo una persona que se quede en el paro y tenga un primo, un amigo, una madre, un padre, donde pueda irse a vivir o tenga un plato de comida, que esa persona que se ha bajado en una patera, o ha venido en un avión de lujo, pero está sola. No tiene la contención para hacer frente a la ansiedad y esto puede llevarle a cometer actos muy desesperados.
-¿Otro de los problemas podría ser precisamente el orden de prioridades en el que nos movíamos, que fuera muy importante acumular cosas materiales?
-Sigue siendo muy importante, la gente sigue pensando que eso es lo más importante. Por eso hay que crear una sociedad con una capacidad de ajustación. Erich Fromm decía que la sociedad estaba enferma. Pero lo decía porque la sociedad capitalista en sí busca generar frustración para poder vender. Puede desaparecer la necesidad de tener una tele de plasma, pero no la frustración que genera no tenerla.
-Las personas que acuden a profesionales como usted, ¿deberían haber acudido antes?
-Creo que hay que acudir también preventivamente, porque nos encontramos con gente que viene al psicólogo cuando ya no puede más. Simplemente expresar sus problemas, hablarlos, ayuda.
-¿Y qué les diría a esos trabajadores ejemplares, víctimas de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE), que se ven en la calle?
-Esa sensación de injusticia la tiene también cualquier persona que de repente se encuentra con una enfermedad o con un accidente. Hay un aspecto que es el de la culpa, que incide en múltiples males. El sentimiento de culpa es estéril, no sirve para nada. Lo que sí me gustaría es dar un mensaje de esperanza, de que de todo se sale.
-Es el momento adecuado. ¿Qué consejo les ofrece a los lectores de EL DÍA?
-Que todo son ciclos. Que se den cuenta de que en la vida hay etapas. Que pasamos de ser bebés a adolescentes y de adolescentes a adultos y lo hacemos de manera natural. Que éste también es otro ciclo que pasará de manera natural. La crisis dará lugar a un cambio a mejor. Si hay que conservar algo es siempre el optimismo.
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