NO HACE falta ser un lince para comprender la supremacía de la vida humana en el orden de la Creación. Cuando la sociedad moderna esgrime como bandera la igualdad de oportunidades, tropieza con la dolorosa contradicción de que excluye de la lucha por la supervivencia a aquellos no natos que no siguen unos determinados patrones o son víctimas de un eugenismo enfermizo y me atrevo a decir, que raya lo criminal. Confieso que no sé en qué sociedad me ha tocado vivir.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD