![]() | |
|
EUROPA PRESS, Jerusalén
La familia de Gilad Shalit conmemoró ayer los 1.000 días que el soldado israelí permanece en cautividad, con la moral por los suelos ante lo que consideran escaso compromiso del Gobierno israelí para asegurar la liberación del joven, que pasa por un intercambio de presos con Hamas, el movimiento islamista que mantiene a Shalit bajo cautiverio.
Esta semana, además, Egipto ha lanzado una nueva crítica al comportamiento de Tel Aviv en las negociaciones para la liberación del soldado, secuestrado el 25 de junio de 2006. Desde El Cairo se asegura que los esfuerzos del Gobierno israelí han sido absolutamente nulos en este aspecto.
Los sectores más radicales del Ejecutivo se oponen radicalmente a intercambiar a Shalit por presos de Hamas, añadiendo más presión sobre el primer ministro israelí en funciones, Ehud Olmert, quien está a punto de terminar su mandato.
A lo largo de estos dos años y medio, las milicias palestinas han insistido en que es Hamas quien se ocupa exclusivamente del bienestar del soldado. Diferentes gestiones para su liberación, gran parte de las cuales fueron realizadas gracias a la mediación de Egipto, han sido completamente infructuosas.
La semana pasada se dio a conocer que el Gobierno israelí planeaba realizar un esfuerzo final para lograr la liberación del soldado a cambio de la liberación de más de 1.000 prisioneros palestinos, 450 de los cuales eran considerados de "alto riesgo" o "especialmente relevantes" para el Gobierno israelí.
El martes, según el medio Al Hayat, los enviados especiales israelíes, el director del Shin Bet, servicio de seguridad interno, Yuval Diskin, y Ofer Dekel, transmitieron a los mediadores egipcios que en vista de las demandas de Hamas no tenían más capacidad para seguir negociando y que tenían que consultar al Gobierno.
Un día después, Hamas responsabilizó a Israel del fracaso de las últimas conversaciones, identificando como principal obstáculo para un acuerdo la insistencia de Israel en deportar a importantes presos de Hamas, en lugar de permitirles que regresen a sus hogares en Cisjordania y Gaza.
La reanudación de las negociaciones, actualmente, queda en el aire, a la espera de un paso adelante por alguna de ambas partes, y teniendo en cuenta el período de inactividad que tendrá lugar durante la composición del nuevo gobierno israelí.
La familia Shalit ya ha desmantelado la tienda de campaña que tenía instalada ante la residencia del primer ministro israelí en Jerusalén, en lo que supone el fin de un gesto con el que esperaban alentar al Gobierno a culminar las negociaciones indirectas con Hamas.
Esta semana, el dirigente de Hamas, Sala al Bardawil, reveló que el Gobierno egipcio consideraba que Israel no se había esforzado lo suficiente para renovar las negociaciones del soldado hebreo. Al Bardawil ratificó ciertas insinuaciones de las autoridades egipcias de las que tuvo constancia durante una visita a El Cairo e indicó en declaraciones recogidas por Haaretz, que es el Gobierno hebreo el responsable del estancamiento de las negociaciones.
De acuerdo con Bardawil, la amenaza de recrudecer el trato que da Israel contra prisioneros palestinos no hará que mejore la situación. "Creemos que el primer ministro se está centrando en resolver su disputa con Netanyahu", declaró el dirigente palestino.
Hamas anunció su disposición a secuestrar más tropas hebreas si Israel no se muestra más flexible respecto a las negociaciones sobre la liberación del soldado Shalit.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD