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JUAN J. LUNA JEFE DEL DEPARTAMENTO DE PINTURA DEL SIGLO XVIII DEL MUSEO DEL PRADO

"El único lugar del mundo en el que no encontré un museo fue en los polos"

22/mar/09 07:35
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 "MI VIDA GIRA EN TORNO AL MUSEO DEL PRADO" ./ DÈSIRÉE MARTÍN
"MI VIDA GIRA EN TORNO AL MUSEO DEL PRADO" ./ DÈSIRÉE MARTÍN

JORGE DÁVILA, S/C de Tfe.

El viernes llegó a las nueve menos cinco de la mañana al edificio principal de CajaCanarias de la capital tinerfeña para proseguir con el montaje de la muestra pictórica "El bodegón español en el Prado" que se inaugura el 30 de marzo. Ayer se tomó un "descanso" y planeó un día, si el tiempo acompañaba, junto al mar. Mañana da una conferencia en el salón de actos del Casino de Tenerife a las 20:30 horas. Juan J. Luna, jefe del Departamento de Pintura del siglo XVIII del Museo del Prado, se define como un trabajador compulsivo, un amante de la pintura que ha entregado más de cuarenta años de experiencias a la pinacoteca nacional. Madrileño de cuna (1946), revela que no le costó dormir cuando le hicieron comisario de una exposición que fue asegurada en más de cinco mil millones de euros. "Un cuadro que sale del Museo del Prado hay que cuidarlo más que a un hijo hasta el día que vuelve a casa", afirma.

-No como jefe de Pintura del siglo XVIII del Prado, sino como historiador. ¿Ha dolido quitarle la autoría de "El Coloso" a Goya para dársela a Asensio Juliá?

-Eso son opiniones. Primero, era un cuadro que no tenía una firma. Si la hubiera tenido, su autoría no se habría discutido. En todos los museos del mundo se abren a diario debates internos que afectan a estudios que sólo buscan arrojar algo de luz sobre una cuestión que no está clara. Luego, está el significado que tiene esa obra para el Prado. Es verdad que "El Coloso" es una pintura célebre, pero todo lo que se ha hecho en torno a ella era necesario y forma parte de la normalidad del mundo científico.

-Precisamente porque es un referente de la pintura española, ¿no cree que se han corrido algunos riesgos... al menos, desde el punto de vista afectivo?

-Sí, porque Goya es uno de los autores principales que tenemos en el Prado. Probablemente, el mejor representado. Contamos con 150 pinturas, unos 500 dibujos y todos sus grabados. "El Coloso" es una de nuestras joyas. Eso sí que no se presta a ninguna discusión.

-¿Entonces, se lo tuvieron que pensar mucho?

-Algunas personas, sí...

-Matías Padrón, un referente del Museo del Prado, señala que a un cuadro hay que saber escucharlo. ¿Está de acuerdo?

-Siempre hay que oír lo que te dice un cuadro. Matías Padrón es el gran especialista de la pintura flamenca. El Prado tiene una colección inmensa y sólo tenemos expuesta al público una parte. La otra no se ve y está sometida a continuos análisis. Hay numerosos estudios que se hacen de cuadros que inicialmente tenían atribuciones antiguas o más tradicionales porque había pocos datos de sus autores. La historia está sometida a cambios y, cuando éstos llegan, hay que aceptarlos. "El Coloso" lleva mucho tiempo dentro del amplio campo de las investigaciones que se hacen en el Prado. No estamos frente a un descubrimiento de ayer, sino ante un trabajo de largo recorrido.

-Con el Prado que no se ve, el que contiene sus fondos, podrían llenarse varios museos. ¿No hay una sensación de pena porque no se puedan exhibir esas obras?

-Hay autores importantes de lo que tenemos expuesto todo y pintores menos destacados de los que sólo podemos ofrecer una pequeña parte. Todos los museos del mundo tienen obras de artes que llegan, en nuestro caso procedentes de colecciones reales, sin armar demasiado ruido, son auténticas desconocidas, y que una vez en los fondos pueden generar descubrimientos que en algunos casos son sorprendentes. No podemos exponer todo. Se necesitarían dos edificios más de las mismas dimensiones del Prado para mostrar los cuadros que no se ven. El museo sigue comprando y recibiendo donaciones. De hecho, parte de la exposición que ya está en la isla de Tenerife forma parte de una de esas cesiones.

-El Museo del Prado es una de las pinacotecas más importantes del mundo...

-Sí... (ataja antes de acabar la pregunta) Eso es. Muy bien dicho; una de las pinacotecas más importantes del mundo. Yo comparto esa opinión, no la de las personas que presumen de su patriotismo y se les llena la boca con el tópico de que tenemos el mejor museo de todo el mundo... No, no, no... No señores, esto no son unas olimpiadas en las que se tiene que decidir qué museo se lleva el oro, la plata o el bronce. El Prado nunca podrá competir en igualdad de condiciones con el Louvre. ¿Por qué? Sencillo, porque el Louvre cuenta con objetos de arte muy variados, secciones dedicadas a Egipto, a Mesopotamia, áreas de escultura y de grabados... El Prado dispone de un centenar de pinturas de Rubens y solamente una de Rembrandt. Los museos son complementarios y cada uno tiene sus riquezas y sus deficiencias. Yo me he pasado toda la vida viajando de un lado a otro y le aseguro que el único lugar del mundo en el que no encontré un museo fue en los polos. Allí no hay museos... La labor de un conservador es agotadora. Tenemos que estudiar nuestras pinturas, proponer adquisiciones, montar exposiciones, ofrecer conferencias, enriquecer nuestro trabajo de biblioteca...

-¿Y si un día le propusieran la dirección del Prado?

-Mi vida gira en torno al Museo del Prado. Dependería de mi salud, pero claro que me gustaría. Soy un hombre combativo atrapado en un mundo en el que ya sólo me podrá retirar Dios.

-Hablando de exposiciones, ¿le asusta estar al frente de exposiciones itinerantes que manejan pólizas de seguros que cubren más de 5.000 millones de euros?

-Es algo que se lleva con naturalidad, aunque reconozco que no descansas hasta que acaba todo.

-¿Se duerme bien cuando uno tiene tanta responsabilidad?

-Yo sí. Un cuadro que sale del Prado hay que cuidarlo más que a un hijo... No estoy tranquilo hasta que éste vuelve a casa, pero sí que descanso. Me preocupa más toda la inquietud que se genera antes de la inauguración. Me gusta ofrecer al público lo mejor y tengo unas cuantas experiencias. En 2006, por ejemplo, me encargaron una que se llamó de "De Tiziano a Goya" y que fue visitada por más de 910 mil personas entre Tokio y Osaka. Inevitablemente, este tipo de cosas te reconfortan y, sobre todo, ayudan a afrontar retos superiores con un equipo de personas que desarrollan una labor importantísima. El comisario está en lo más alto, pero si no tiene a su lado un buen arquitecto, un electricista capaz de solucionar problemas o unos transportistas eficientes la exposición no sale bien. En este sentido, no tengo quejas del equipo que trabaja a mi lado y que ahora mismo participa en el montaje de la muestra itinerante del Museo del Prado que en unos días se va a inaugurar en el espacio Cultural de CajaCanarias de la capital tinerfeña.

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