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ALEJANDRO DE BERNARDO

Al Papa lo abandonó... el Espíritu Santo. ¿Y a los obispos?

22/mar/09 07:34
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EL PAPA es infalible. El representante de Dios en la tierra. Así me lo contaron de pequeño. El Espíritu Santo -aquella paloma con luz- se ha debido ir bastante lejos. Pero desde hace tiempo. Casi tanto como el Santo Padre alemán lleva de jefe. Si no, no me lo explico. "El problema del sida no puede ser vencido con la distribución de condones, eso sólo aumenta el problema". Dicho en su visita a África. Sí señores, sí. Precisamente, en el lugar más azotado por el mortífero virus.

En el continente africano, desde la década del 80, el sida ha causado la muerte a más de 25 millones de personas. No cabe duda de que al Papa lo abandonó el Espíritu Santo, porque de otra manera no puede entenderse tal nivel de ignorancia y tal antisentido de la vida humana, en especial porque unos 22,5 millones de africanos viven con el VIH.

Los otros. Son como linces. Les supongo al cabo de la calle y que conocen el anuncio en contra de la próxima reforma de la ley del aborto que patrocina la Conferencia Episcopal, en el que se afirma que en España se protege más al lince ibérico que al niño.

Los atavismos de la tribu siempre han intentado someter a la sociedad civil con verdades cuyo fundamento es la superstición. Pero, aunque lentamente, el "homo sapiens" evoluciona. Y de esa evolución nacen la ética y la moral que tienen su sustento en las leyes democráticas, no en las leyes de los dioses. La multinacional católica no lo asume y, bajo el pretexto de las verdades inmutables y eternas, nos intentan hacer comulgar con ruedas de molino.

La única ley a la que están sometidos los hombres es aquella que emana de la soberanía popular y que se ejerce a través de instituciones democráticas, verbigracia, los parlamentos nacionales.

Muchos siglos de sufrimiento, juicios inquisitoriales e infinitas aberraciones en nombre de un dios, marca y logo, como para que vengan ahora con que protegemos más un lince que a un niño. Si estos fuesen padres, que en principio no lo son, otro réquiem cantaría.

Esta es la Iglesia Católica a la que como bautizado pertenezco. La misma de la que en momentos y casos como estos me siento tan lejos. La Conferencia Episcopal, siempre más ocupada en la defensa de la vida en sus inicios y término que en el tramo medio, anuncia una campaña que aparecerá en mil trescientas vallas publicitarias distribuidas por todo el territorio nacional, en ocho millones de folletos y en más de treinta mil carteles. Creo que ya es hora de que dejen de financiarse con dinero público las sandeces y los ataques a la ciencia de unos señores que por sus declaraciones -empezando por las de Benedicto XVI- demuestran que siguen con el manual inquisidor que tantos beneficios dio a los suyos y tantas calamidades a la Humanidad.

Si añadimos a la lista lo que dice el periódico del Vaticano, en el que se recoge que "es posible que la lavadora haya hecho más por la liberación de la mujer en el siglo XX que la píldora anticonceptiva o el derecho al trabajo?" pues ya está. Se cerró la cuadratura del círculo.

Y es que no hay por dónde cogerlo. Las declaraciones del Papa no sólo son un error, hasta se puede decir que una falsedad no excluye la intención de engañar. Él sabrá. Apostolado en esencia.

Se acaba de celebrar el día del padre. Al mío hace mucho que lo echo de menos y, por lo que a mí respecta, tengo la ilusión de dejar de ser un padre bueno y convertirme en un buen padre.

Feliz domingo.

adebernar@yahoo.es

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