EN mi discurso como candidata a la Presidencia del PP de Tenerife en el último Congreso Insular, celebrado el pasado mes de noviembre en Adeje, adquirí un compromiso no sólo con los cargos públicos, orgánicos y afiliados del PP de Tenerife, sino con toda la sociedad tinerfeña. Propuse un viaje al centro de nuestra Isla, a toda máquina, con billete abierto a todo aquel que deseara sumarse al proyecto que representa una organización política moderna, responsable y democrática formada por hombres y mujeres comprometidos con unos valores y unos principios claros y, especialmente, con la sociedad de la que formamos parte y a la que nos debemos. Representamos a todas las personas que viven y trabajan en Tenerife y, por eso, apostamos por ejercer la política de la naturalidad y desde la normalidad.
En esta cita también aprobamos nuestra ponencia política. Una hoja de ruta que aclara los principales desafíos y metas que nos planteamos como formación política para poder presentarnos a los ciudadanos como un proyecto serio y amplio que dé respuestas reales a sus problemas. En ella, nos definimos como un partido político de centro reformista, que concurre de nuestra isla al servicio de los intereses generales de Canarias y de España, con una clara vocación europea.
En el Congreso, no sólo me comprometí con todos ellos, sino que exigí que mis compañeros también lo hicieran. Desde todas las administraciones públicas, tengamos o no representación, y sobre todo desde lo más cercano a los ciudadanos, en los propios municipios a través de los comités locales. En cada rincón de la Isla queremos que los verdaderos problemas de nuestros vecinos sean el centro de nuestras políticas.
Sólo cuatro meses después creo que vamos por buen camino. Hemos celebrado asambleas locales en La Laguna, Granadilla de Abona, Los Realejos, San Juan de la Rambla, Icod de los Vinos, Arico y La Orotava. Y la próxima semana estaremos en Vilaflor y en Candelaria. Y ya están convocadas las de Guía de Isora, Güímar, Buenavista y El Rosario. Es decir, antes de las elecciones europeas tendremos trece municipios renovados, con personas que ya estaban en el PP y con otras que se han querido subir a este tren.
Juntos llegaremos a una nueva estación de este tren de largo recorrido que nos habrá llevado primero a las elecciones europeas y luego nos pondrá rumbo a las elecciones locales y autonómicas de 2011. La buena noticia es que ya se han subido muchos compañeros de centro con su savia moderada y deseo que se suban muchos más, porque estoy convencida de que la renovación de personas e ideas no perjudica a nuestras siglas, sino que las enriquece.
Hace poco días, en la celebración de la Junta Directiva Nacional del Partido Popular, tuve ocasión de escuchar a nuestro líder, Mariano Rajoy, afirmar -y yo también lo suscribo- que las elecciones gallegas y vascas han supuesto el fracaso del diseño político de Rodríguez Zapatero y aseguró que nuestro partido ha recuperado la centralidad y el eje de la vida política española.
Reflexionando sobre estas palabras he llegado a la conclusión de que ser de centro va más allá de los conceptos clásicos de derecha e izquierda. Ser de centro, y esta es una opinión muy personal, es una actitud, es sinónimo de respeto social, de respeto por las instituciones democráticas y respeto por las leyes. Y todos esos componentes los tiene actualmente el Partido Popular.
Por eso, cuando me encuentro con gente que me habla de la necesidad de que el PP debe dar un giro hacia el centro siempre les contesto lo mismo. Nuestro partido ya cubre ese espacio político porque nuestra manera de gobernar está basada en el respeto al adversario y en la conciencia de trabajar también para los que no nos han votado. Y esto es algo que siempre han sabido mantener los partidos de centro. Y les pongo un ejemplo. Si nos remontamos algunos años atrás, cuando desaparece el Centro Democrático y Social (CDS) de Adolfo Suárez, comprobamos cómo el Partido Popular se ha convertido en el único heredero de esa condición de partido con ideología centrista. Y prueba de lo que digo es el hecho de que la mayor parte de los integrantes de CDS y de la Unión de Centro Democrático (UCD), así como otros partidos pequeños de índole liberal o democristiana han terminado afiliándose al PP.
Esta tendencia de integración de gente de centro a nuestro partido aún continúa. Concretamente, en Canarias son muchas las personas que a diario se incorporan a nuestra formación política. Si esto se sigue produciendo en el seno del Partido Popular es porque muchos han encontrado en nuestra formación un normal acomodo ideológico.
Esto ocurre porque nuestras ideas y proyectos son inclusivos y aspiran a unir más que a dividir. Porque nuestras propuestas políticas respetan los consensos básicos de la sociedad. Y porque en nuestro partido, que está formado por miles de personas, existen distintas sensibilidades dentro de un abanico ideológico común, donde tenemos cabida todos.
Creo en un partido que practique la política de lo normal con respeto y responsabilidad. Que no pierda el tiempo en debates ideológicos que no son parte de nuestros problemas reales como sí lo pueden ser nuestro puesto de trabajo, nuestra vivienda y nuestra seguridad.
Estar y ser el centro político en Tenerife significa reafirmar nuestro compromiso con los ciudadanos y sus necesidades, y renovar nuestro compromiso con el diálogo político abierto en búsqueda del consenso y del acuerdo. Somos la formación política que representa el centro reformista en la Isla. Lo hemos logrado porque no somos rehenes de dogmas ideológicos y contamos con la capacidad de ofrecer alternativas políticas que se ajusten a las necesidades de una sociedad libre, democrática y moderna.
Creo en el modelo actual del Partido Popular de Tenerife, donde todos somos iguales, cada uno en su responsabilidad y juntos sumamos más y somos más fuertes. Este modelo, en el que siempre he creído, cuenta con todos y ofrece libertad, respeto y responsabilidad. Libertad para elegir, para decidir en cada momento, en cada institución y en cada municipio. Autonomía para ejercer la libertad pero también para asumir en primera persona, todos por igual, que el proyecto del PP nos concierne a todos. Responsabilidad ante el partido y ante la sociedad tinerfeña, porque les debemos lo que somos y, para bien, lo que podemos llegar a ser.
Hoy estamos trabajando sin perder de vista estas premisas, consolidando la unidad, la libertad y la responsabilidad porque quiero dar a Tenerife la esperanza de contar con una opción de centro, moderada y abierta como la que Rajoy quiere para España o Soria para Canarias. Y quiero un partido que dé respuestas reales y creíbles a las inquietudes sociales desde un enfoque serio y optimista que permita que el gran proyecto de centro político prenda definitivamente en los hombres y mujeres de Tenerife, utilizando mucho la cabeza y, por supuesto, trabajando desde el corazón.
* Presidenta del PP de Tenerife
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