EFE, S/C de Tenerife
Los astrónomos tratarán de dar una explicación a la relación "muy marcada" entre la edad y la composición química de los cúmulos globulares, que son agrupaciones de las estrellas más antiguas en formarse y que guardan la memoria sobre las primeras fases de formación y evolución de la galaxia.
Así lo señaló el científico Antonio Marín, del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), en una entrevista con Efe con motivo de la conferencia que impartió ayer en el Museo de la Ciencia y el Cosmos de Tenerife con el título "Globos en el Universo: ¿Son los cúmulos globulares los fósiles de las galaxias?".
Antonio Marín precisó que los cúmulos globulares son agrupaciones de entre 10.000 y un millón de estrellas, con un núcleo muy denso, y su nombre se debe a que tienen una apariencia de "enjambre" con forma esférica, como un globo.
Esconden, por ejemplo, información sobre la composición química que tenía la galaxia cuando comenzó a formarse.
Además, señaló Antonio Marín, midiendo sus movimientos también se obtienen pistas "de cómo eran los movimientos de la galaxia en sus fases iniciales", por lo que investigar "a estos fósiles" estelares es casi "arqueoastronomía".
De hecho, se cree que los cúmulos se formaron hace unos 13.000 millones de años, y su estudio proporciona una estimación de la edad mínima del Universo.
Un grupo internacional
"Son fósiles de los que tratamos de extraer toda la información posible sobre las condiciones de la galaxia" en el momento de su formación, insistió Marín, que forma parte de un grupo internacional, compuesto además por otros científicos del IAC como Antonio Aparicio y Alfred Rosenberg, de Estados Unidos e Italia, que han observado 65 cúmulos globulares con el telescopio espacial "Hubble".
Esta observación se ha centrado, entre otras líneas de investigación, en determinar la edad de los cúmulos globulares y sus resultados serán publicados durante el mes de abril.
El resultado más novedoso de esta observación es el referido a que se han encontrado dos grupos de cúmulos globulares, lo que a su vez apunta a que el halo de la Vía Láctea se formó en dos fases distintas: una de ellas hace unos 12.800 millones de años y de forma muy rápida, pues se prolongó durante unos 800 millones de años; la segunda fase, por su parte, fue más lenta, y duró unos 5.000 millones de años.
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