Viernes de madrugada
(Al Stmo. Cristo de La Laguna)
Orando Tú, en Olivete,
fue Judas a traicionarte;
por treinta siglos venderte,
y al enemigo entregarte.
Allí fuiste traicionado;
allí te urdió la Pasión
aquel beso emponzoñado:
¡el beso de la traición!
Fuiste al Gólgota llevado,
para matarte en la cruz;
y estando en ella clavado,
el Sol apagó su luz,
y el Cielo quedó apagado.
La tierra se está moviendo,
y Tú estás crucificado.
Después de ser lanceado
y ver tu vivir muriendo,
al Padre, acabas diciendo
después de haber perdo-
[nado:
"¡Ya todo está consumado;
mi espíritu, te enco-
[miendo!".
La triste recordación
de tu muerte despiadada,
con amor y devoción,
va contigo en oración:
¡El Viernes de madrugada!
Tomás Montesdeoca Pérez
Sólo quiero verte
Si te digo que te quiero
no te lo vas a creer,
si te digo que te quiero
sé que te voy a perder.
Me miras y me hablas
como a cualquier gente
porque veo en tus ojos
te soy indiferente.
Pero eso no importa,
me conformo bien,
sólo quiero verte,
no importa con quien.
Sólo con mirarte
quedo satisfecha,
sigue tu camino
sigue por tu brecha.
Mª del Carmen Pinto Dorta
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD