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JORGE DÁVILA, S/C de Tfe.
Malabaristas, equilibristas, músicos y bailarines de nueve países del continente africano tomarán este fin de semana el teatro Guimerá capitalino. El Circo Madre África no entra en comparaciones con otros espectáculos circenses que desembarcaron en Tenerife procedentes de distintas partes del mundo, pero uno de sus impulsores, el productor alemán Hubert Schobert, asegura estar orgulloso de pertenecer a una familia que cuenta con cinco años de vida.
-¿Podría explicar brevemente los orígenes de este proyecto?
-Todo comenzó en 2004. Winston Ruddle y yo no teníamos nada en común, salvo que éramos unos enamorados del circo. Todavía no sé si Dios tuvo algo que ver en esta aventura, pero nos juntamos en una idea que acumula tres años de éxitos en Alemania y Austria. Todo lo demás lo pusieron los artistas; ellos son las estrellas de un espectáculo que sorprende por su naturalidad. Aquí tiene la misma importancia un bailarín que un acróbata. Puede que no seamos el mejor circo del mundo, pero somos una familia.
-Si tuviera que definir lo que ocurrirá en las dos funciones del Guimerá, ¿qué diría?
-En realidad no tenemos secretos. Lo que mostramos es la unión de las personas respetando en todo momento sus formas de actuar, el talento y los modos de vida de cada uno de los figurantes. Dejamos que ellos se expresen en libertad para que desarrollen la creatividad que llevan en su interior.
-Entonces, ¿qué les diferencia con respecto a otros circos?
-La diferencia es simple. Somos los mejores... No, es broma. Siempre pedimos al público que no se quede sólo con la faceta artística, sino que mire lo que hay dentro de los artistas. Somos menos habilidosos que los chinos o rusos, no tan espectaculares como los americanos y más imprecisos que el Circo del Sol..., pero nosotros sólo podemos vender honestidad.
-¿Son como un "puzzle" creativo del continente africano que se muestra al mundo?
-Aquí no hay conflictos tribales. Somos de muchas ciudades y de un solo lugar: África. En cada función transmitimos diversión, alegría, amor, números imposibles... Somos unos dignos embajadores de nuestro continente; una ventana abierta a través de la cual se pueden ver colores y oír sonidos. Una experiencia sensorial llena de tradiciones.
-¿Y, además, con una carga solidaria muy importante?
-Nuestros artistas han crecido en calles africanas en las que se puede tocar el hambre. Queremos ser un vehículo para el progreso, pero no es fácil. Hay cosas que no se pueden cambiar en dos días.
Estreno en el Guimerá
Hubert Schobert defiende la naturalidad de un espectáculo que se estrena a las ocho de la tarde de hoy en el teatro Guimerá santacrucero. La función de mañana está programada para las 19:00 horas en el mismo espacio cultural. "No creo que el mundo del circo esté en crisis, el mundo entero está en crisis", señala Schobert antes de puntualizar que el Circo Madre África defiende el esquema clásico con unas pinceladas de renovación. "Nosotros no entendemos este mundo dentro de un esquema tan técnico como el que exhibe el Circo del Sol", precisa el alemán. En su primera gira española participan 40 artistas procedentes de Tanzania, Etiopía, Kenia, Uganda, Zimbabue, Sudáfrica, Costa de Marfil, Ghana, Djibuti... "Los blancos seguimos teniendo subyugados al pueblo negro y estamos ciegos ante los problemas que afectan al continente africano", critica el coproductor germano al avanzar los fondos económicos que destina su fundación para combatir la lucha contra el sida, la explotación infantil o los conflictos bélicos en regiones que no salen en los telediarios.
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