N.PÉREZ, S/C de Tenerife
El diputado socialista por la provincia tinerfeña en el Congreso José Segura aseguró ayer en rueda de prensa que no descarta que en las aguas próximas al Archipiélago pudieran producirse actos delictivos propios de la piratería marítima, como los tristemente protagonizados en aguas somalíes en los últimos tiempos. "No se trata de alarmar, pero está claro que estos actos delictivos se copian", explicó.
Por este motivo, Segura insistió en una idea que ha defendido desde hace algún tiempo: la necesidad de que el Archipiélago se dote de un servicio nacional de guardacostas, al igual que el resto del territorio litoral español.
En su defensa, recordó que ya en 2006 la Comisión Europea, a través de su Libro Verde de Navegación Marítima, recomendó a los países miembros que coordinaran sus servicios nacionales de guardacostas
Por eso, el diputado del PSOE anunció que entre las responsabilidades que tiene como diputado tratará de reflejar esta iniciativa de creación de una Guardia Costera en una disposición adicional en la reforma de la Ley de Navegación Marítima que se tramita en estos momentos en la Cámara Baja y de la que José Segura es ponente del Grupo Parlamentario Socialista.
Esa reforma legislativa debería contener, según el diputado canario, varios aspectos esenciales: además de algunas medidas para luchar contra posibles ataques de la piratería, entre las que estaría la creación de la Guardia Costera, Segura planteó la necesidad de mejorar el registro especial de buques, dado que actualmente no se permite registrar buques que naveguen generalmente en aguas internacionales próximas a Canarias.
Asimismo, el fenómeno de la inmigración irregular que afecta a la Comunidad Autónoma canaria es otro de los aspectos que podrían abordarse en esta reforma legal.
José Segura comentó que la Ley General de Navegación Marítima es un documento de 535 artículos, muy complejo. Entre otros aspectos que se pretenden modificar con esta reforma legislativa está la actualización del Código de Comercio, que regula las transacciones comerciales en el mar y que hasta la fecha se guiaban por una norma antiquísima que databa del siglo XIX.
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