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EUROPA PRESS, Madrid
La evaluación del dolor en el historial clínico digital y la puesta en marcha de iniciativas formativas para acabar con los "falsos mitos" y "trabas burocráticas" que hacen que España sea uno de los países europeos donde menos se recetan opioides para tratar el dolor son tan sólo algunas de las propuestas para mejorar la atención a estos pacientes y a sus familias de la Plataforma SinDolor, que presentó ayer en Madrid su decálogo de apuestas en este campo.
Los encargados de lanzar el mensaje fueron el presidente del Consejo Nacional de Especialidades en Ciencias de la Salud y presidente de la Fundación para la Investigación en Salud (FUINSA), Alfonso Moreno; el director de FUINSA, Antón Herreros, y el director de Acceso a la Salud de la Fundación Grünenthal, Guillermo Castillo.
Consideran que España suspende en el tratamiento del dolor, un problema que afecta en nuestro país a cerca de nueve millones de personas y que está detrás de 8 de cada 10 consultas médicas, siendo las más frecuentes las relacionadas con el dolor que provocan enfermedades degenerativas, como la artrosis.
Las peores notas se las lleva la atención al dolor crónico, un problema que sufre hasta el 60 por ciento de los mayores de 65 años y que, según apunta el director de FUINSA, "cada vez esta más presente en la sociedad porque el envejecimiento de la población hace que cada vez haya más enfermedades crónicas".
"La mejora de esta situación pasa por la creación de más unidades multicisciplinares de atención al dolor y de cuidados paliativos, así como por formar e implicar a los profesionales sanitarios, tanto médicos, como enfermeros y farmacéuticos, en la atención a este problema", indicó Herreros.
Para el director de Acceso a la Salud de la Fundación Grünenthal, es necesario también "sensibilizar a los pacientes" sobre la importancia de pedir tratamientos para el dolor y no asumirlo tan sólo "como algo que hay que pasar" y de incluir la valoración del dolor, tanto en intensidad como en duración o tipología, dentro del historial clínico digital para realizar un seguimiento del paciente.
Asimismo, Castillo apuesta por poner en marcha iniciativas que acaben con los "falsos mitos sobre la dependencia y tolerancia de los opioides potentes" y las "barreras administrativas" que hacen que España sea, junto a Italia o Francia, uno de los países del sur de Europa que menos utilizan estos analgésicos de primera línea en el tratamiento del dolor. Para Moreno, hay que hacer especial hincapié en la eliminación de las barreras administrativas que hacen a los médicos "muy complicado acceder a la receta de estos tratamientos".
Los principios que sustentan estas propuestas están contenidos en el decálogo presentado ayer por la Plataforma SinDolor, un documento respaldado por autoridades sanitarias, como el secretario general de Sanidad, José Martínez Olmos, o de las consejerías de Sanidad de Extremadura, Andalucía y Castilla-La Mancha, y miembros de sociedades científicas como la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc) o la Sociedad Española del Dolor (SED).
Su objetivo es ser "el primer paso "para conseguir un plan nacional sobre el tratamiento del dolor" similar al que ya funciona en Extremadura, donde cuentan con unidades de atención al dolor con atención farmacológica y psicológica en los hospitales.
Para conseguirlo, la plataforma desarrollará durante este año diversas iniciativas de sensibilización social.
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