La semana pasada hablaba de la repercusión negativa que puede tener para una persona subir dentro del sector sin la suficiente experiencia. La verdad, estoy contento por la respuesta general que generó dicho comentario, ya que por lo menos nos hace reflexionar a todos y ese es el objetivo de mis escritos. Hay profesionales con ganas y nivel activo al 100% en cualquiera de las ramas que abarcan nuestro oficio, verdaderas joyas que, bajo mi punto de vista, no se pueden quedar en el olvido. Sin ir más lejos, esta misma semana estuve en la nueva tienda de Viña Norte en La Laguna para una reunión de trabajo y me hizo mucha ilusión reencontrarme con Zebina. La conozco desde hace ya ocho o nueve años y recuerdo aquellos años con nostalgia y agradecimiento al mismo tiempo, por todo lo que aprendí de ella. Nos conocimos gracias a un amigo en común, tanto de Felipe Blanco, Zebina y mío, Jesús Ávila Granados, periodista y escritor de infinidad de libros tanto de cocina y repostería como de temas ocultos y a la vez crítico en gastronomía. En aquella época vi a Zebina, y la sigo viendo así, como una institución paralela al sector de la restauración pero, a la vez, muy vinculada al mismo. ¿Quién no conoce a Zebina por aquella tienda de delicatessen en La Laguna? Una mujer que con su energía, ganas y experiencia, a través de lo que le gusta hacer, nos enseñó y acercó productos que por aquel entonces eran desconocidos para consumidores y profesionales. Me atrevería a decir que fue pionera en ese tipo de mercado que ha ido perfeccionando y creciendo. Pero, de una cosa estoy seguro: no se vive con tanta intensidad como ella lo vivía y transmitía. Es experta en vinos, en variedad y conocimiento de infinidad de quesos de aquí y de fuera, de la historia y del patrimonio de las Islas y, sobre todo, en apoyar iniciativas relacionadas con la tierra, el campo y sus gentes. Conoce y brinda contactos como la que más, no sólo por amistad, sino también para que no se pierda la magia de la artesanía y lo nuestro. Insisto: Zebina es una institución y se merece todos mis respetos a lo que hizo, hace y tiene aún por hacer, principalmente por que el sector -y ahora más que nunca- necesita de su sabiduría y de gente como ella. Es por ello que bastó con comentarle que quería introducir una tabla de quesos importante en el restaurante Jardín. "No te preocupes, yo te la preparo y te doy los contactos", fue la rápida respuesta. Por eso he querido dedicarle este comentario y hacer un llamamiento al sector de la hostelería: si algún día necesitáis información, formación o simplemente hablar con alguien que entienda de estas temáticas, no dudéis en llamarla. Está siempre para encauzar iniciativas, eso sí, para el que quiera aprender y culturizarse y hacer nuevas y constantes relaciones humanas y profesionales. ¡Felicidades por tu labor! victorrocha@rjardin.com
Víctor Rocha
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