Criterios
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
LO ÚLTIMO:

TAL CUAL PABLO PAZ

macost33@hotmail.com

17/mar/09 07:41
Compartir
Edición impresa .


 <I>El autocuidado de la salud</I>

EL OTRO DÍA me comentaba un director de una sucursal de CajaCanarias que hay dos sitios que él conozca que siempre están llenos de las mismas personas: las oficinas de las cajas y los centros de salud. Son generalmente gente mayor, jubilados, que se reúnen para sacar algo de dinero y para acudir a ver a "su" médico de cabecera, de camino que van a comprar el pan o la prensa. Es como si fuese un ritual para muchos de ellos.

En estas fechas se está hablando de la falta alarmante de médicos en nuestros centros sanitarios, cifrándose dicha falta entre tres mil y cuatro mil profesionales; aunque en realidad más que médicos lo que falta es la intención de contratarlos; porque haberlos haylos; y, sobre los comentarios del ministro de Sanidad, al quejarse de la alta nota que se exige para ingresar en las facultades de Medicina, él es, precisamente, a través del Ministerio de Educación, quien puede propiciar ese cambio; pero entendiendo que no es bueno cambiar cantidad por calidad.

En resumen, que sí, que hacen falta médicos; pero que el problema de la saturación de los centros sanitarios es más bien una cuestión estructural que un problema coyuntural; es más bien una cuestión de gestión. De adecuar los recursos humanos a la falta de personal, para atender debidamente a una mayor afluencia de pacientes motivado, entre otras razones, por el aumento alarmante de la inmigración -50.000 el año pasado, de los cuales 37.000 eran extracomunitarios-, así como el aumento de la población activa en determinadas zonas turísticas y ciudades dormitorios, que demandan que se lleve a cabo una adecuada y correcta atención sanitaria, que no siempre sucede en tiempo y forma; bien por falta de presupuesto o debido, probablemente, a una incorrecta política sanitaria.

Es, por tanto, vital reformar el actual sistema sanitario para que se puedan mejorar las distintas prestaciones sanitarias y, de camino, garantizar su viabilidad y sostenibilidad, basándose en lo posible en mejorar las ratios y los distintos parámetros, entre ellos, los correspondientes a la relación médico y paciente y a los de calidad; a la vez que es necesario mejorar los tiempos de espera; y, cómo no, insistiendo en la necesidad de mejorar la educación sanitaria preventiva del ciudadano en general comenzando por las escuelas.

La importancia que tiene el autocuidado es trascendental. No se trata de transmitir demasiada información, de tal forma que el ciudadano termine por no saber diferenciar lo que es relevante o no; lo que realmente hace falta es mentalizarlo de que él es el primero que tiene que velar y cuidar por su salud; y que el hecho de acudir al médico debe constituir casi la última opción. Es necesario seguir unos consejos básicos como adoptar una dieta sana y equilibrada, no exponerse demasiado tiempo al sol, evitar el alcohol y el tabaco, y hacer ejercicio físico; y no estaría de más acordarse, de vez en cuando, de los remedios de la abuela para casos de resfriados, dolor de cabeza o de garganta, o cuando se tiene simplemente destemplanza. Hay que evitar en lo posible la automedicación, y el gasto inútil en medicinas, cremas y potingues; y pensar que la mejor forma de combatir el estrés o el cansancio es un buen baño caliente, o, en su defecto, meter, simplemente, los pies en agua caliente con sal.

Por otra parte, y desde hace algunos años, se ha producido un cambio -en muchos casos yo diría que para mal- en la relación médico paciente; en el sentido de que si antes dicha relación era más bien paternalista, donde el médico era casi reverenciado, ahora, por el contrario, hemos pasado a poner casi en duda la propia autoridad y, por consiguiente, los consejos y los diagnósticos que emanaban de dicha figura; cuando no exigimos con malos modos una asistencia y una curación casi inmediatas.

Hemos dejado de lado otras vías alternativas para el mantenimiento y la prevención de nuestra salud; como el hecho de consultar a nuestros mayores, o al farmacéutico; el cual, no sólo se encarga de vendernos medicamentos, sino que sus consejos son vitales para contribuir a mejorar nuestra salud, y para favorecer de camino que los ciudadanos no tengamos que acudir a los centros de salud para ponernos una tirita en el dedo, que nos curen un resfriado, o nos expliquen cómo se pone un preservativo, o por cualquier dolencia que fácilmente se puede aliviar o curar por métodos tradicionales, o con medicamentos que no necesitan una prescripción médica. En definitiva, no debemos olvidar que los últimos responsables de nuestra salud somos nosotros mismos.

 

 Última hora:

 Últimas galerías:

PUBLICIDAD

Cargando...

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Portada > Criterios

© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD

eldia.es Dirección web de la noticia: