BENJAMÍN REYES, Las Palmas
Eduardo Blanco dio sus primeros pasos en el cine con un largometraje en Súper 8 de la mano de Juan José Campanella, "Victoria 392" (1980), que es quien le ha otorgado sus papeles más significativos en el mundo del cine gracias a sus intervenciones en "El mismo amor, la misma lluvia" (1999), "El hijo de la novia" (2001), que llegó a estar nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa, y "Luna de Avellaneda" (2004).
-¿A qué se debe su debut tardío en el cine?
-¿Qué significa tardío? Depende de cómo se tome. Debuté en el cine con un largometraje en Súper 8 en 1980, cuando yo era estudiante de teatro y Juan José Campanella era estudiante de cine. En 35 mm. no intervine en un filme hasta 1999 con "El mismo amor, la misma lluvia". Digamos que en Argentina no es que se haya producido mucho cine. Por aquel entonces no era muy fácil entrar en el medio cinematográfico. Aunque he hecho cine y televisión, básicamente soy actor de teatro.
-Juan José Campanella, Ricardo Darín y usted forman un triunvirato de éxito. ¿Cuál es el secreto?
-Ojalá fueran así las dos cosas. Que formáramos ese triunvirato y que hubiera un secreto. Sería fantástico. De hecho, Campanella filmó este año y no estoy yo en la película, aunque está mi hijo. He tenido la fortuna de intervenir en sus trabajos, que combinan calidad y temas que llegan al corazón de la gente. El éxito de "El mismo amor, la misma lluvia", "El hijo de la novia" y "Luna de Avellaneda" creo que obedece a una cuota de suerte que tiene que acompañarte.
-¿Cree que el "boom" de "El hijo de la novia" en 2001 ha servido para que el público español conozca mejor el cine argentino?
-No sólo "El hijo de la novia", sino otros títulos como "9 reinas" han ayudado a dar a conocer el cine argentino en todo el mundo. Hay muchas películas que ganan premios en festivales y luego no llegan a la gente. Sin embargo, estos dos filmes han triunfado en festivales y han llegado a los público masivos.
-¿Considera representativa la retrospectiva que el festival grancanario ha organizado sobre el cine de su país?
-La verdad que es que como soy jurado oficial no he tenido tiempo para ver cintas de esa retrospectiva. Quiero que deje constancia de que me está haciendo la entrevista en un descanso de quince minutos entre pase y pase, mientras como algo. Son muchas películas las que tiene que ver el jurado y algunas duran casi tres horas. En total son dieciocho largometrajes y quince cortometrajes. A lo largo del día, además de las deliberaciones, sólo veo cine, como y duermo. No tengo tiempo para nada más.
-¿Qué distingue al cine argentino del cine del resto del mundo?
-No sé si el cine argentino se distingue del resto del mundo. Tiene una amplia gama que va desde el cine independiente hasta películas dirigidas al gran público. Ojalá hubiera un sello especial que distinguiera al cine argentino de otras cinematografías. Lo que sí es cierto es que a partir de los 90 se empezó a producir un mayor número de filmes en Argentina. Circunstancia que está relacionada con la recuperación de un impuesto por parte del Instituto de Cine Argentino (ICA), que le era propio y se lo había arrebatado el Estado. Esto, sumado a la gran cantidad de escuelas de cine y al talento de gente como Pablo Trapero, Daniel Burman o Lucrecia Martel, ha provocado un número significativo de trabajos, en los que se han visto cosas muy interesantes.
-¿A qué achaca el hecho de que haya encarnado pocos papeles protagónicos?
-¿Cuántos son pocos? No he hecho cuarenta películas. He protagonizado algunas y he coprotagonizado otras. Habría que preguntarles a los directores por qué me ven más como secundario.
-En "Un minuto de silencio" (2005) interpretaba a un supervisor de una fábrica en Argentina que se queda en paro. Lo que hace unos años parecía un problema de determinados países ahora se ha globalizado. ¿Qué opinión tiene al respecto?
-Así como Argentina exporta películas también exportamos la crisis (risas). Me parece que es el resultado de políticas que no tenían una base seria. Toda la especulación que el mundo ha manejado en los últimos tiempos no ha sido más que una burbuja para favorecer a unos pocos en detrimento de unos muchos.
-En "Naranjo en flor" (2008) encarna a un tipo duro que vive una relación transgresora. ¿Es el papel más oscuro que ha tenido que interpretar?
-Puede que sea el personaje más oscuro que he hecho en el cine. Me suelen ofrecer más comedias, pero me atraen los roles ambiguos porque tienen más matices. En el teatro y en el cine he encarnado papeles oscuros que no se han visto en España.
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