ALGO que tiene único la isla de Tenerife es nuestro Teide. Gracias a todos los tinerfeños y al esfuerzo propiciado desde el Gobierno autónomo, el patronato del Cabildo y, por qué no decirlo, a la constancia de Milagros Luis Brito, es Patrimonio de la Humanidad desde el 27 de junio de 2007, un legado que nos corresponde a todos conservar (es nuestra obligación).
Tenerife cuenta ya con otra fecha memorable, 9 de marzo de 2009. Esta semana nos han entregado el Diploma de Inscripción del Parque Nacional del Teide en la lista de Bienes de Patrimonio Mundial de la UNESCO. Una acreditación justa que han entregado a nuestro Parque Nacional por su maravilloso entorno y su estado de conservación ejemplar. En esa entrega estuvimos presentes autoridades de todas las administraciones (como tenía que ser). Tanto del Estado como del Gobierno de Canarias, Cabildos y Ayuntamientos.
Y es que los 3.718 metros de altitud han servido durante la historia moderna y contemporánea de guía para multitud de eventos que cambiaron el curso de la historia. Incluso el almirante Cristóbal Colón hizo referencia en su cuaderno de bitácora, un 24 de agosto de 1492, cuando, navegando muy cerca de Tenerife, observaba desde la lejanía la grandeza de nuestro volcán.
El Teide engrandece a Canarias. Es el símbolo que tenemos presente en todo momento (dentro o fuera de nuestra isla). Tiene multitud de caras (siempre auténticas), multitud de imágenes, en invierno o en verano, con nieve o sin ella, con luz o de noche.
Además de su grandeza física y sus paisajes únicos, también destaca por su biodiversidad. Con más de 50 plantas endémicas canarias, entre ellas el tajinaste rojo, nos ofrece una belleza difícil de observar en otro lugar del mundo.
Como ciudadano de Tenerife y como miembro del Patronato del Parque Nacional del Teide me siento orgulloso de haber participado en este éxito (lo es de todos los tinerfeños). La acción política apreciable por la ciudadanía es aquélla en la que empujamos en lo que es de todos. Y el Teide lo es. Lo que nos debe ocupar a todos los políticos que estamos representando a los tinerfeños en las distintas instituciones es seguir apostando por la conservación de nuestro símbolo.
En este sentido, y como no podía ser de otra manera, el Partido Popular se sumó y se comprometió en 2007 con todos los tinerfeños, a través de un programa electoral "no copiado", en donde apostábamos por nuestros espacios naturales y la biodiversidad. En él afirmábamos nuestra identidad y compromiso con los espacios naturales.
Queremos destinar la gestión activa experimental aplicada a los espacios naturales porque entendemos que es el procedimiento de gestión más eficaz para los espacios naturales y la conservación de los valores de biodiversidad. Hasta ahora, la planificación y gestión de los espacios naturales han estado separadas. Se trata de considerar las acciones de gestión como experimentos de investigación, designados no ya sólo para una gestión eficaz, sino también para obtener información para poder seguir planificando.
Hay que propiciar la revisión de los planes de los espacios naturales de Tenerife para disponer de información y experiencia contrastada sobre la planificación de dichos espacios con vista a incrementar la calidad de su conservación.
Se tendría que incrementar un programa insular de investigación sobre nuestros ecosistemas, el estado actual de conservación y fragilidad, así como el estado de explotación de nuestros recursos naturales. Habría que integrar especialistas, universidad y recursos propios en el estudio de nuestro medio para que, una vez conocido y descrito nuestro medio natural, podamos planificar una gestión adecuada.
La biodiversidad tinerfeña, la más importante del Archipiélago, hace que podamos gestionarla de forma integral; basando esa gestión en el conocimiento de nuestros ecosistemas, su estado de conservación y su capacidad de restauración, al ser estos el marco donde se desarrolla nuestra biodiversidad. Para ello, elaboraremos un plan de gestión de la biodiversidad.
Asimismo, es necesario un programa de colaboración para el desarrollo de los planes de recuperación y gestión de nuestras especies amenazadas y vulnerables como también un análisis para identificar aquellas especies naturales que, sin estar catalogadas por el Gobierno al ser poco abundantes en Tenerife, requieran de un plan para garantizar su mantenimiento en la isla. Hablamos de un plan de estudio, conservación y gestión de las variedades agrarias propias de la isla en colaboración con los agentes agrarios.
Estos comentarios anteriores vienen a colación de nuestra participación que, con el Gobierno de Canarias (cuya gestión en materia medioambiental es excelente), con el propio Cabildo de Tenerife y la estimable actividad medioambiental del consejero Wladimiro Rodríguez Brito y de todo su equipo técnico, se están llevando a cabo.
A día de hoy, Tenerife es modélica en esta materia. Pero queremos ser los mejores. Desde aquí, reiterar mis felicitaciones a nuestro Teide que en el fondo es felicitar a todos los tinerfeños.
(*) Senador por la Isla de Tenerife
y miembro del Patronato Nacional del Teide
alarco@tenerife.es
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