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DESDE DENTRO RICARDO PEYTAVÍ

Bolonia

15/mar/09 07:31
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"EL DIRECTOR de la Cátedra de la UNESCO de Gestión y Política Universitaria, Francisco Michavila, mostró hoy su convencimiento de que la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) pondrá fin a la ineficiencia, el localismo y la rutina que padecen las universidades españolas". Así comenzaba una noticia publicada por este periódico el viernes. Junto a ella aparecía otra sobre la manifestación celebrada en La Laguna por estudiantes universitarios contra este proceso de convergencia. Estudiantes a los que acompañaban representantes de asociaciones de profesores no universitarios. No alcanzo a comprender qué pintan en esto los profesores no universitarios y, en general, cualquier persona, sea docente o discente, relacionada con la enseñanza no universitaria, pero en fin; allí iban todos, juntos y revueltos, hasta que el asunto se lió y acabaron a palos con la Policía, al parecer porque a una niña le dio por la escalada, a los agentes por impedírselo, a sus compañeros por sentirse solidarios y a los polis por darle a la porra con innecesario énfasis.

Añade Francisco Michavila que "tenemos la mejor universidad de la historia de España, pero hacen falta cambios; Bolonia implica una oportunidad". Ni una cosa, ni la otra. No tenemos la mejor universidad de la historia patria. Tenemos la Universidad con más medios, pese a que todavía está por debajo de la existente en los países más avanzados, pero nada más. Tampoco tenemos la juventud mejor preparada de ninguna historia; tenemos la juventud con más oportunidades, sólo eso y no es poco. Y, por último, Bolonia, el Plan Bolonia o el EEES -la denominación es lo de menos- no supone una oportunidad para todo el mundo; sólo para aquellos que están dispuestos a aprovecharla, y por estos alrededores no son muchos. Veamos por qué.

Entre los objetivos del Plan Bolonia está el establecimiento de un sistema comparable de titulaciones. No se trata de que las nuevas titulaciones vayan a ser las mismas para todos los países, pues cada uno puede adoptar distinto número de cursos, y sus facultades o centros superiores conservan una libertad plena para establecer los planes de estudios que quieran según sus necesidades. La convergencia sólo se da a nivel de reconocimiento de titulación, no de conocimientos. Si esto no es malo, y no veo la razón de que lo sea, ¿dónde está el problema? Sigamos.

Otro de los objetivos de esta convergencia es implantar el Sistema Europeo de Transferencia de Créditos, o ECTS. Un procedimiento mediante el que se aspira a fomentar la movilidad de estudiantes, profesores, investigadores e incluso personal de administración y servicios. Aquí el asunto empieza a complicarse, sobre todo en Canarias. Porque, no nos engañemos, el piberío vernáculo está tan acostumbrado al potajito de la vieja, que no sale de la casa de sus padres ni con agua caliente. Ya, claro: la vivienda está cara. Y antes también; por eso alquilábamos un piso entre dos o tres, y nos independizábamos. Método al que siguen recurriendo los jóvenes de muchísimos países económicamente más avanzados que el nuestro. Dicho con toda claridad: señoras y señores estudiantes, el chollo de una titulación cómoda en La Laguna o en Las Palmas, seguido de un empleo local -si es de funcionario, mejor- se acabó. Si es eso a lo que aspiran, su lugar está en una tienda trabajando de dependientes, no en una universidad ¿Una simplificación excesiva? Quizá, aunque las respuestas más simples suelen ser, a la larga, las más exactas.

Queda, empero, un asunto espinoso: el coste del máster que sigue al grado. En definitiva, el cambio de una universidad no barata, pero sí barata hasta cierto punto para los estudiantes -el precio de un curso universitario lo pagan hoy en mayor cuantía los ciudadanos que no se matriculan-, a otra en la cual los importes serán otros. Sobra decir que siempre, y hoy más que nunca, ha existido un sistema de becas para que nadie con talento se quede fuera. Como también es cierto que nadie va a pagar 2.000 euros por un curso para luego no aparecer por clase. En definitiva, un apretón de tuercas que no le puede gustar a muchos instalados en la molicie.

rpeyt@yahoo.es

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