DORY MERINO, Tenerife
La última tragedia ocurrida en la costa de Lanzarote, donde fallecieron 25 personas, de las cuales 16 eran menores de edad, es uno de los naufragios más graves ocurridos en la última década en aguas canarias y ha puesto en solfa el funcionamiento del Sistema Integral de Vigilancia Exterior (SIVE), instalado por el Gobierno central como la panacea para evitar muertes al detectar las expediciones clandestinas antes de que lleguen a tierra.
Lo que causa estupor de esta tragedia es que la patera se encontraba sólo a 20 metros de la costa cuando naufragó al chocar con una roca. Dieciséis de los 32 ocupantes de la embarcación eran menores de edad.
Las reacciones no se hicieron esperar, sobre todo después de conocer un informe interno de la Guardia Civil -adelantado por el diario ABC- en el que se explica el trayecto de la patera con los "ecos" recibidos en la terminal del SIVE, en el cuartel de Teguise (Lanzarote).
Este estudio se realizó días después del naufragio. En el momento del suceso no se activó el protocolo de actuación ante la eminente llegada de una patera, "debido a que el SIVE detectó esa tarde infinidad de puntos blancos por el fuerte oleaje y era tremendamente difícil identificar si alguno de ellos anunciaba una embarcación", tal y como explicó a EL DÍA un experto que estudió el citado informe.
Sólo después de realizar a conciencia la revisión de la grabación se encuentran los "ecos" que definen el trayecto de la embarcación que llevaba a los inmigrantes marroquíes.
Además, con los estudios realizados a posteriori también se ha puesto de manifiesto que el SIVE no alcanza a controlar el norte de Lanzarote, como se observa en el gráfico de la izquierda, donde queda una punta de la isla sin la cobertura del radar.
También este ha sido uno de conflictos puestos de manifiesto esta pasada semana en el Congreso, donde -como siempre- los distintos partidos políticos utilizaron la tragedia para echarse en cara sus desavenencias.
A pesar de todo, nadie puede culpar a la persona que controlaba la pantalla en el momento del naufragio, debido a que el SIVE no es la panacea y tiene muchos fallos.
Este periódico contactó con un especialista de una de las empresas que han instalado el SIVE en Canarias y precisó que el sistema de vigilancia cuenta, entre otras cosas, con sensores optrónicos, que por los ruidos pueden precisar de qué tipo de barco se trata.
Además, tiene un sistema de análisis de la información, que incluye una red de sensores de radar, cámaras infrarrojas y de vídeo de gran alcance para una vigilancia continua tanto de día como de noche. Dijo que el SIVE aporta en tiempo real la información obtenida y transmite datos para interceptar cualquier elemento susceptible de entrar ilegalmente en el territorio.
Explicó que el SIVE detecta la embarcación a 15 millas náuticas de distancia y transmite la señal a monitores de televisión. Estas cámaras identifican con precisión la patera a tres millas náuticas de distancia.
Sin embargo, según los expertos, este moderno sistema también tiene fallos, sobre todo porque son muchos los parámetros que se meten en el ordenador y, por este motivo, se generan en la pantalla miles de alarmas.
Por ejemplo, la misma fuente matizó que el radar recoge todos los movimientos que se producen en el mar, entre otros, los que producen los barcos, pero también el oleaje, máxime si es fuerte, como sucedió el día del naufragio en la costa de Lanzarote, donde las condiciones del mar eran muy malas. Este fue uno de los motivos por los que la persona que controlaba la pantalla receptora de las imágenes no pudo discernir si había una embarcación con personas entre la infinidad de señales similares que recibía el monitor.
En la imagen inferior se puede observar uno de los terminales del SIVE de Canarias, que requiere de personal especializado de la Guardia Civil, cuerpo encargado del mismo.
Según el experto consultado por este periódico, entre los fallos del sistema de vigilancia es que requiere un ajuste cada cierto tiempo y para ello se baja la sensibilidad de todos sus componentes durante dos días. Precisamente, el SIVE de Fuerteventura, que también controla la isla de Lanzarote, se encontraba en esta situación el día que llegó la patera.
Por último, el software del SIVE de la provincia oriental es francés y, en caso de avería, es preciso trasladarlo al país vecino para solucionar los problemas.
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