EFE, Madrid
La muerte de algunas personas, en algunos casos en trágicas consecuencias, ha abierto un debate social sobre el rastro que pueden dejar en internet y sobre la utilización que de ellos se puede hacer. ¿Qué sucede con el perfil de una persona en una red social tras su muerte?, ¿qué ocurre con el correo electrónico personal?, ¿y con los blogs escritos para ser difundidos y leídos por internet? Las preguntas pueden parecer complicadas, pero las empresas que gestionan este tipo de tecnologías tienen previstas estas situaciones.
En el caso de la joven desaparecida en Sevilla, Marta del Castillo, Tuenti ha cerrado su perfil y el de alguno de los adolescentes relacionados con el suceso, pero las peticiones de cancelación de cuentas de personas de fallecidos comienzan a ser habituales.
En Estados Unidos, Facebook ha tenido que enfrentarse a las reclamaciones de la hermana del fallecido periodista William Bemister, que denunciaba que esta red social se negaba a cerrar su perfil en internet.
Permanecen los datos
Cuando alguien muere su blog sigue en la red, se puede seguir leyendo lo que el fallecido escribió en vida, pero también siguen ahí sus cuentas en redes sociales virtuales, su correo electrónico y cualquier otra información que el usuario haya dejado en el ciberespacio.
Facebook asegura que la política de su empresa es mantener las páginas del perfil de los fallecidos de forma especial y conmemorativa durante un periodo de tiempo, eliminando cierta información sensible y permitiendo el acceso a la página sólo a los amigos que ya estaban confirmados por el usuario.
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