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LiverpoolReina; Arbeloa, Skretel, Carragher, Fabio Aurelio; Gerrard, Mascherano, Alonso (Lucas, m. 59), Babel, Kuyt y Torres (Dossena, m. 82).
Real MadridIker Casillas; Sergio Ramos, Pepe, Cannavaro (Van der Vaart, m. 63), Heinze; Lass Diarra, Gago (Guti, m. 76), Sneijder, Robben (Marcelo, m. 46); Raúl e Higuaín.
ÁrbitroFrank De Bleeckere (Bélgica). Amarilla a Pepe, Heinze y Marcelo, más Steven Gerrard, Mascherano y Dossena.
Goles1-0, m. 15: Fernando Torres.
2-0, m. 28: Gerrard, de penalty.
3-0, m. 46: Gerrard.
4-0, m. 88: Dossena.
IncidenciasPartido de vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones disputado en el estadio Anfield Road ante unos 45.000 espectadores. A lo largo del día, al menos dos "ultrasur" fueron detenidos por agredir al periodista Manolo Lama.
COLPISA, Liverpool
El Real Madrid sufrió una humillante rendición en el legendario templo de Anfield. Fue devorado por un Liverpool voraz, tremendo en lo físico, lo táctico y lo emocional. Si en el Bernabéu los de Benítez salieron airosos de una partida de ajedrez, en su lugar de culto aplicaron otro registro. Mostraron su inmensa fe en todas sus virtudes y arrasaron a un adversario débil en todo. Sin personalidad, sin autoestima, sin capacidad de reacción, sin velocidad, sin potencia y, sobre todo, sin fútbol, el Madrid fue un juguete en manos de un gigante que le ganó en todas las disputas, en todas las carreras. Como diría el lenguaraz Boluda, un "chorreo" en toda regla.
El árbitro estuvo pésimo, ayudó a los "reds" en los dos primeros goles, pero justificar la derrota en los errores del trencilla sería ponerse una venda para no ver la evidencia. Por quinto año consecutivo, el Madrid se despide del gran escaparate europeo en octavos. Si no es por Casillas y porque los "reds" pensaron en el United durante la segunda parte, la goleada pudo ser histórica.
Era una final. Para qué prevenir, pensó Benítez. Torres arrastraba las secuelas del esguince de tobillo sufrido en el Bernabéu pero quería jugar a toda costa ante su eterno rival, enfrentarse a Casillas, su ogro desde "Niño"'. Su ilusión podía con el dolor, con el riesgo de la infiltración.
Animado por sus fieles, por esa hinchada enfervorizada que pone los pelos de punta, y por la conocida flojera del Madrid, el Liverpool salió con una ambición extraordinaria, un entusiasmo inusitado. Los ingleses estuvieron rápidos, atentos, concentrados, enchufadísimos. Los blancos, lentos, ensimismados, como ausentes.
La diferencia fue abismal, como entre el día y la noche. El Liverpool era un tsunami para el Madrid, incapaz de salir de su campo, de enganchar tres pases consecutivos. Se sostenían a duras penas los madrileños gracias a su portero, imperial, pero cuando el árbitro entró en acción ya claudicaron. No vio el belga una posible falta de Torres a Pepe que preludió el gol del fuenlabreño a puerta vacía. Más se protestó aún el penalty indicado por el asistente tras golpear Heinze con el hombro. Gerrard no tembló ante Iker. El partido se tomó un respiro.
Los locales aceleraron de nuevo en la reanudación. Todo estudiado. Un par de minutos, suficientes para que Babel sacase los colores a Ramos y Gerrard fusilase. Ya con 3-0, concedieron algunas licencias y dejaron hacer algo más al Madrid, que a esas alturas ya no contaba con Robben, con problemas musculares.
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