El primer ministro británico, Gordon Brown, condenó ayer el último asesinato y aseguró, como ya hiciera el lunes tras visitar la base atacada el sábado en la provincia, que no se volverá "a los viejos tiempos" en Irlanda del Norte. "Se trata de asesinos que están intentando distorsionar, perturbar y destruir un proceso político que está funcionando para la población y para Irlanda del Norte", subrayó Brown, asegurando que pese a los últimos acontecimientos la provincia "no volverá a los viejos tiempos". Asimismo, prometió que "no se permitirá" que los pistoleros "minen el proceso político". En la misma línea se pronunció el "número dos" del Sinn Fein y viceministro principal del Ulster, Martin McGuinness, quien calificó a los responsables del ataque de "traidores a la isla de Irlanda". "No se merecen el apoyo de nadie". En este sentido, y en línea con lo expresado desde el sábado, aseguró que el proceso de paz "no fracasará porque cuenta con mucho apoyo en esta isla". También el líder unionista y ministro principal de la provincia, Peter Robinson, dejó claro que "nuestro futuro no depende del mal de aquellos que buscan destruir nuestra sociedad.