EFE, Madrid/Bruselas
El presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), Miguel Martín, aseguró ayer que la banca "arrimará el hombro" para salir de la crisis y ha insistido en que no se ha cerrado el grifo del crédito porque "seríamos las primeras víctimas si lo hiciéramos".
"Los bancos estamos dispuestos a desplegar con inteligencia y tesón nuestras capacidades y no escatimaremos los esfuerzos que nos corresponden", subrayó Martín en su comparecencia de ayer en el Congreso de los Diputados.
En cualquier caso, sí destacó que en España las familias y las empresas padecen la "enfermedad" del sobreendeudamiento, que sólo puede curarse reduciendo su nivel de deuda, y ha recordado que la concesión de crédito está sujeta a tres condicionantes: calidad, liquidez y solvencia. Según Martín, la crisis actual tiene una doble causa: los desequilibrios producidos durante años que condujeron al sobreendeudamiento de familias y empresas y un sistema muy necesitado de la financiación exterior que se vio más perjudicado que otros por el cierre de los mercados y por la crisis financiera, "externa y extraña" a nuestra banca.
Mensaje de Bernanke
En otro contexto, según anunció ayer el presidente de la Reserva Federal norteamericana, Ben Bernanke, la recesión podría acabar a finales de año, siempre que se logre la estabilización de los bancos.
También abogó por reformar la regulación financiera de EEUU para reforzar la supervisión de los bancos, fondos de inversión y grandes instituciones financieras. "Necesitamos tener una estrategia que regule el sistema financiero en su conjunto, en una forma integral", señaló Bernanke.
Por su parte, el vicepresidente segundo del Gobierno español, Pedro Solbes, reconoció ayer que, vistos los últimos indicadores económicos, la previsión de que la recuperación en España comenzaría en el segundo semestre de 2009 "está en entredicho".
Precisamente ayer, el Consejo de Ministros de Finanzas de la UE (Ecofin), que se reunió en Bruselas, llegó a un acuerdo para permitir a todos los Estados miembros aplicar un IVA reducido a una lista de servicios, entre los que destacan los restaurantes y los cuidados a domicilio a niños, enfermos y ancianos. De esta manera, los países que lo deseen podrán incentivar fiscalmente servicios intensivos en creación de empleo, como son los restaurantes, la construcción y reparación de viviendas, la peluquería, la atención domiciliaria, la reparación de bicicletas, calzado y vestido, y la limpieza de cristales y viviendas.
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