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El PP, acosado por la corrupción

La dirección popular da un trato diferente a los sospechosos porque la trama de Francisco Correa actuaba de forma distinta en Madrid y la Comunidad Valenciana. El juez persigue a los militantes madrileños por sus actuaciones personales, mientras que busca financiación ilegal en el PP valenciano.
8/mar/09 07:42
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MARIANO RAJOY, presidente del primer partido de la oposición./ el día
MARIANO RAJOY, presidente del primer partido de la oposición./ el día

COLPISA, Madrid

Diez dirigentes imputados, cinco aforados bajo sospecha y tres tribunales investigando la trama de corrupción relacionada con el PP dibujan un panorama sombrío para el partido de Rajoy, que apenas ha tenido unas horas para disfrutar de su reciente éxito electoral en Galicia y el País Vasco. La organización delictiva nació en la sede central del partido al amparo del aparato de Organización bajo la presidencia de Aznar, pero más tarde, expulsado del nido original, se extendió por las comunidades valenciana y madrileña. Rajoy ha tratado de forma diferente a los militantes implicados en la causa de una y otra autonomía porque la actuación del entramado investigado era muy distinta en uno y otro territorio.

Los autos de inhibición del juez Garzón han venido a confirmar un secreto a voces en los pasillos de Génova: el tinglado de Francisco Correa se construyó en los años noventa sobre las relaciones del empresario con los funcionarios del PP. El negocio floreció cuando el partido llegó al poder y se hacían actos cada vez más potentes.

La amistad del empresario con el entonces gerente Luis Bárcenas y el contacto frecuente con Jesús Sepúlveda, alcalde hasta el viernes de Pozuelo y en aquellas fechas secretario de Organización del PP, encargado de la organización de los eventos del partido como responsable electoral, fueron pilares sólidos sobre los que Correa construyó su alianza con la organización política y creó así un entramado de influencias en las administraciones que iban ocupando sus amigos del aparato.

Sepúlveda estaba entonces casado con la hoy vicesecretaria de Organización, Ana Mato, que también ocupaba un cargo en la dirección nacional. Fue cesado como responsable electoral en 2003 y circularon rumores en el partido sobre su connivencia con las facturas abusivas que presentaban al partido las empresas de Correa.

Ahora, Garzón considera claves las relaciones de aquella época entre Sepúlveda y Correa. "Previamente a que el señor Sepúlveda fuera alcalde de Pozuelo de Alarcón era una de las personas que organizaban eventos del PP y ofertó a Francisco Correa que fuera su empresa Special Events la que llevara esos eventos", relata el juez en la resolución en la que le imputa en el "caso Gürtel".

Negocio diversificado

En la misma época crecieron las amistades de Correa y su entorno con los restantes funcionarios del partido: Guillermo Ortega, Alfonso Bosch, Alberto López Viejo y otros militantes que participaban en los preparativos de los actos del partido. Más tarde, accedieron a cargos de la comunidad y los ayuntamientos hasta donde, muy pronto, llegaron los tentáculos del entramado de Correa. La red estableció relaciones supuestamente delictivas para hartarse de intermediar en la oferta de contratos públicos, controlados mediante sobornos, y cobrar comisiones a los adjudicatarios.

El negocio se diversificó poco después con la intermediación en actividades urbanísticas, recalificaciones y maniobras especulativas que se repartieron por los municipios de Arganda del Rey, Boadilla del Monte y Majadahonda.

El contacto para llegar al Ayuntamiento de Boadilla fue el eurodiputado Gerardo Galeote, que relacionó al empresario con su padre, concejal de ese municipio y también imputado en la causa acusado del cobro de cuantiosos sobornos. El edil Ricardo Galeote, hermano de Gerardo, figura encausado por sus actividades en el ayuntamiento de Estepona.

El ex consejero de Deportes de Madrid, Alberto López Viejo, se habría enriquecido con las comisiones por adjudicar a las empresas del entramado la organización de todos los actos públicos de la presidenta de Madrid durante años. Correa utilizaba hasta seis distintos números de registro para sus distintas empresas de manera que las consejerías que pagaban las facturas pensaban que se estaban adjudicando los contratos a diferentes sociedades. Aguirre descubrió la trampa al citar a su consejero el día que saltó el escándalo a los medios. "Alberto, ¿tú has contratado alguna vez con Special Events?", le preguntó Aguirre. "No, nunca, todo eso es mentira", replicó el consejero. "Bueno, pues entonces es mejor que dimitas", le espetó ella.

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