JUAN JOSÉ RAMOS, Alicante
Regalo imperdonable, impropio de un aspirante, pesadilla, tropiezo inesperado, suicidio futbolístico, errores de infantiles... Elijan su expresión porque cualquiera vale para definir la triste fórmula "elegida" para reventar una victoria hecha por el Tenerife, que entró en proceso de autodestrucción en el minuto 66 de partido. En ese momento, a los jugadores insulares ya se les había subido el ego, ya se sentían demasiado superiores. Jugaban una marcha por debajo de lo debido y hasta los había, como Luis García, con ganas de demostrar cosas que no es capaz de hacer. El portero salió casi a la frontal del área para despejar un balón aéreo, no midió bien, Rafa Jordá le ganó la partida y Manolo Martínez tampoco acertó a despejar un balón que no parecía imposible de sacar. Quizá por esa falta de tensión que ya afectaba al equipo.
Jugada tonta del partido y de la temporada. De esas de las que se reirán aficionados neutrales cuando la repitan en los informativos de mañana entre las curiosidades del fin de semana. Pero lo peor estaba por llegar. La escuadra tinerfeña no entendió el aviso. Fueron 18 minutos en los que creció la esperanza local a medida que se conformaban los de Oltra con tener la pelota en lugares alejados del peligro para la meta de Queco Piña. Desaparecieron las ocasiones visitantes al tiempo que seguía pareciendo difícil, pero ya no imposible, el empate alicantinista. Claro que, para que llegara, tenía que darse otra situación dantesca, impropia de un candidato al ascenso.
La lesión de Kome
Kome se lesiona y nadie se entera durante unos segundos. El preparador físico Chema Sanz tiene que echar a correr para avisar al banquillo y el técnico llama a Ayoze. Pero el camerunés vuelve al campo para forzar su quinta amarilla. Pasan tres minutos, el Tenerife no tira la pelota fuera y se gesta la jugada del empate, justo en la ubicación del lastimado blanquiazul. Pedro y Malo hacen un dos contra uno a Pablo Sicilia, superan fácilmente al lateral y el pase acaba en Borja, que empuja a la red (84'). Parecía un deja vú, pero era real. El banquillo, como en Murcia, volvió a regalar un gol por permitir que su equipo jugara con diez demasiado tiempo. Error de José Luis Oltra, que no aprendió a la primera y volvió a errar. Por una tarjeta que tampoco vio Kome, regaló dos puntos de los que esperamos no acordarnos en junio. ¿Y los jugadores? Alguno hasta reconoció al final del partido que ni se había enterado de la lesión de su compañero.
Hasta entonces había sido superior, infinitamente superior, al Alicante. Había creado más ocasiones, de hecho casi todas las ocasiones. Pudo anotar los dos goles y dejar casi sentenciado el encuentro. Y disponía del balón para evitar una reacción local. Lo tuvo desde el arranque y, por eso, las ocasiones no tardaron en llegar. Richi, desde la frontal del área, lo intentó en dos oportunidades (6' y 8'). Metido atrás y sin demasiada fe en sus posibilidades ofensivas, el cuadro de Granero se limitaba a achicar los ataques canarios. Pero el gol era cuestión de tiempo. Lo intentó Kome, en una dejada de Nino, pero Castells desvió el balón que se dirigía hacia la portería (18'). El único acercamiento local fue en una falta, de la que sacó partido Azkoitia, cuyo disparo tapó Luis (28').
Los goles
Para entonces, la posesión de balón era ya exageradamente tinerfeña. Una pared entre Nino y Alfaro la culminó, con una sensacional maniobra el andaluz, que sacó un disparo seco desde la frontal y abrió el marcador (33'). Cuatro minutos después, Juanlu sacó un córner desde la derecha, que prolongó Alfaro y Nino desvió, de cabeza, a la red. En medio, dos despistes de los centrales visitantes en dos balonazos del Alicante, dieron la oportunidad a Luis Gil y Jordá para acortar distancias. El primero disparó demasiado cruzado y el delantero vio como Luis García le sacaba un mano a mano (39'). Fue su más meritoria intervención.
Era la demostración de que el 0-2 no ponía punto y final al partido, aunque a esas alturas nadie pensaba ya en una posible remontada del vicecolista ante el segundo clasificado. La diferencia futbolística entre ambos había quedado clara, aún cuando sobre el césped del Rico Pérez no se había visto ni de lejos la versión más brillante del Tenerife. Oltra lo avisó al descanso en el vestuario y sus palabras parecieron surtir efecto durante 20 minutos.
Lo intentó Juanlu en una acción individual (52'), luego Alfaro (54') y Kome (64'). Nino tuvo dos, la segunda en una posición ventajosa ante Piña, que le tapó (65'). Eran opciones para cerrar la tarde, pero mientras el delantero almeriense regresaba lamentándose, iba a gestarse el desastre ya contado antes y que tardaremos en olvidar. Fue el día en que el Tenerife, durante algunos minutos se sintió superior, mejor, intocable... y le partieron la cara.
alicante 2
tenerife 2
AlicanteQ. Piña (1), Malo (1), Castells (0), Cavas (0), Catalá (0), Alan (0), Forte (1), Pedro (2), Azkoitia (1), Luis Gil (1) y Jordá (1). Ismael (1) entró por Gil (57'); Buades (1) por Forte (57') y Borja (2) por Alan (70').
CD TenerifeLuis García, Marc Bertrán, Manolo Martínez, Luna, Pablo Sicilia, Ricardo, Richi, Juanlu, Alfaro, Kome y Nino. Luego, Óscar Pérez entró por Juanlu (71'); Ayoze por Kome (82') y Ángel por Richi (87').
ÁrbitroMario Melero López (3), del comité andaluz, asistido por Peregrín Pérez y Canelo Prieto. Amonestó a Alan (31'), Manolo Martínez (43'), Castells (79') y Luna (91').
Goles0-1 (33'): Alfaro, de tiro raso desde la frontal del área, tras una pared con Nino.0-2 (37'): Córner que saca Juanlu, toca Alfaro y desvía de cabeza a la red Nino.1-2 (66'): Manolo, en propia puerta2-2 (84'): Borja, a placer.
IncidenciasUnos 1.500 espectadores en el Rico Pérez. El Tenerife saltó al campo con camisetas que decían "Ánimo Sergio".
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